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Enfermedad de Chávez en el centro del debate público


El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en Cuba.

Oposición sigue presionando por nombramiento de encargado presidencia

El reposo que deberá cumplir el presidente venezolano, Hugo Chávez, tras el tratamiento de radioterapia al que es sometido en Cuba para combatir el cáncer, lo obligará a mantener una presencia virtual en el Gobierno y bajar el ritmo en su carrera por la reelección en los comicios de octubre.

Chávez inició el sábado en La Habana el tratamiento, que requerirá cinco ciclos y que marca el inicio de una temporada de "idas y venidas" hacia y desde la isla, justo cuando está a las puertas de comenzar la campaña para los comicios de octubre, en los que enfrentará al joven gobernador Henrique Capriles.

"El prometió que iba a hacer su reposo y estamos seguros de que lo va a cumplir", dijo el lunes la ministra de Salud, Eugenia Sader, en una entrevista con el canal estatal VTV.

Desde la primera intervención quirúrgica que se le practicó en junio del año pasado para extraerle un tumor canceroso del tamaño de una pelota de béisbol, el líder socialista de 57 años intentó poner freno a su trajinada agenda llena de recorridos y extensos discursos.

Pese a que él mismo dijo que puso voluntad para cumplir con la orden de reposo, muchas veces aceptó que sus hijas lo regañaban por incumplir descansos y horas de comida.

La oposición insiste en que, para cumplir la ley venezolana, se designe un sustituto en el palacio de Miraflores mientras el líder se trata en Cuba, pero un enérgico Chávez, su partido y el gabinete ministerial sostienen que esto no es necesario.

Una fuente con conocimiento sobre el caso médico de Chávez dijo a Reuters que cualquier tratamiento de radioterapia puede producir efectos colaterales que lo obligarían a bajar nuevamente el ritmo y añadió que el Hospital Militar de Caracas está completamente acondicionado para recibirlo si así se requiere.

Si el presidente no delega funciones pese a su convalecencia, su gestión pública podría tornarse más "virtual" en los meses que restan hasta el inicio de la campaña en julio, tal como ocurrió en el 2011 cuando apeló a una firma digital y al uso de los medios públicos para enviar mensajes y supervisar obras y actos de Gobierno.

Analistas coinciden en que la permanencia de Chávez al mando del país petrolero mientras se somete a radioterapia es necesaria para garantizar la unidad de sus seguidores a pocos meses de las elecciones, pero el país suele ralentizarse en su ausencia ante la falta de decisiones.

Además, concuerdan en afirmar en que si se ausenta será más difícil para el oficialismo traducir en votos las populares "misiones" sociales de Chávez, que este año han vuelto al ruedo con más fuerza entre promesas que van desde becas para los ancianos y los presos hasta viviendas financiadas.

Casi todos los ministros se esfuerzan por demostrar los avances de los planes gubernamentales durante sus ausencias, mientras Chávez los apoya en forma remota.

Pero el presidente debe conformarse con aparecer en televisión para hacerse presente en la precampaña en momentos en que el candidato unitario de la oposición, Capriles, lleva semanas viajando a los lugares más recónditos de la geografía venezolana en busca de votos.

Encuestadoras han presentado versiones encontradas sobre el efecto que tendría la recaída del militar retirado sobre la intención de voto, pero coinciden en que en el terreno de la gestión pública Capriles tiene mejores oportunidades de imponer su punto de vista, mientras Chávez sigue apelando a la conexión emocional, que suele exacerbarse cuando está enfermo.

"En el momento en que la oposición se fortaleció, la salud presidencial significó un revés, al devolver el debate público a su figura", dijo la firma Nomura en una nota a inversionistas.

Y sacar la enfermedad del presidente de la agenda ha sido casi imposible para la oposición en los últimos meses.
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