La indignación popular y las críticas por el uso de recursos públicos continúan resonando en Cuba tras el despliegue oficial organizado por el centenario del natalicio de Fidel Castro. Mientras el Gobierno volcó logística y financiamiento en actos políticos, amplias zonas del país siguen sumidas en una severa crisis marcada por apagones de más de 30 horas y la falta de agua potable.
Las reacciones desde el interior de la isla apuntan a una desconexión entre las prioridades del Estado y las necesidades básicas de la población.
Desde La Habana, la activista Yamilka Lafita cuestionó duramente el propósito de las conmemoraciones oficiales en declaraciones recogidas por Martí Noticias: "¿Celebrar qué? ¿67 años de destrucción? ¿Celebrar el aniversario de una persona que es el mayor responsable y culpable de que hoy Cuba sea un estado fallido, donde mínimo ni los servicios básicos funcionan? No, aquí no hay nada que celebrar".
Lafita calificó la agenda estatal como "una falta de sensibilidad y de respeto enorme con el pueblo", al someter a la ciudadanía a festejar la figura a la que responsabiliza por la precaria situación del país.
El descontento ha tenido manifestaciones directas en las calles. En la víspera de la fecha oficial, mientras las autoridades realizaban un acto en la explanada de La Piragua, en el Vedado capitalino, residentes de barrios aledaños respondieron con un prolongado cacerolazo en protesta por los continuos cortes eléctricos.
"Claro que nos afecta mientras el pueblo sufre callado. Llevamos más de un año que aquí en el Vedado no hay luz en las noches, es agobiante. Meses llevamos que no dormimos con luz, no podemos ver un televisor, no podemos nada. Nos estamos volviendo locos", declaró una vecina de la zona, quien solicitó el anonimato ante el riesgo de represalias.
El contraste resulta aún más evidente al revisar los reportes de los medios estatales, que dieron cuenta de la llegada de más de 1.500 delegados internacionales para el I Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro" en el Palacio de Convenciones, así como galas en el Teatro Karl Marx, exposiciones en el Memorial José Martí y eventos en las 15 provincias.
Desde la provincia de Granma, el activista Yurisnel Domenech señaló para Martí Noticias que este patrón de gasto en propaganda es histórico y prioritario para el régimen, por encima del bienestar ciudadano.
"Esto no es más que la misma propaganda política que el régimen lleva haciendo desde el año 59, gastando los recursos que tenga y los que no para vender su imagen al mundo. Pasó antes con lo de Elián González y vuelve a pasar ahora: mientras el pueblo estaba a oscuras en el Vedado, ellos hacían su acto político".
Domenech ilustró la disparidad de recursos recordando las carencias del policlínico de Media Luna, la localidad donde reside: "Mientras no había combustible para arrancar la planta de ultrasonido para las embarazadas, incluida mi esposa, sí hubo para mover personal y logística a un acto oficial a 20 kilómetros".
El análisis del activista sobre las secuelas que deja la situación actual en la sociedad cubana fue contundente: "Más allá del colapso económico, la crisis moral que ha provocado este sistema es verdaderamente profunda".
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