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Pierre Trudeau y Fidel Castro vistos como ´almas gemelas´


La noticia de la amistad de Trudeau-Castro en el diario canadiense National Post.

El autor de un nuevo libro sobre el exprimer ministro canadiense Pierre Trudeau expone las amigables relaciones de este con las más brutales dictaduras del mundo, entre ellas la de Fidel Castro.

Las íntimas relaciones del exprimer ministro de Canadá Pierre Trudeau con regímenes como el de la antigua Unión Soviética, China, y su admiración personal por Fidel Castro, son puestos de manifiesto en un nuevo libro que revela la naturaleza política del ya fallecido gobernante canadiense.

Un extracto de la obra publicado por su autor, Bob Plamondon, en el periódico canadiense National Post, subraya que Trudeau se convirtió en el primer líder de su país y el primero de la OTAN en visitar Cuba el 26 de enero de 1976, en un momento en que las tropas cubanas invadían Angola.

Durante la visita, destaca el escritor, “Trudeau honró públicamente al dictador comunista gritando ´Viva Cuba´y ´Viva el comandante en jefe Fidel Castro”, aunque su simpatía por el régimen de La Habana se había hecho ya evidente cuando en 1960 zarpó a bordo de una canoa desde Florida y trató infructuosamente de llegar remando a la isla.

Tras abandonar el cargo, añade, Trudea y Castro mantuvieron su afinidad y el político canadiense visitó en tres ocasiones más la isla, hasta el punto que Plamondon cita el embajador de Ottawa en La Habana, Mark Entwistle, quien describió la relación entre ambos como la de “intelectuales almas gemelas”.

Al morir el exprimer ministro en el 2000, recuerda, Castro incluso figuró entre los escogidos para cargar el féretro de Trudeau, y el gobernante cubano declaró tres días de duelo oficial en la isla.

En conclusión, según el autor, “nada de la amistad Trudeau-Castro aportó beneficios tangibles a Canadá. Lo que hizo fue molestar a nuestro más cercano aliado y mejor cliente (Estados Unidos)”.

En el libro en general se pone además de relieve que Trudeau mantuvo amigables relaciones con “las más brutales dictaduras del mundo”, y menciona sus lazos históricos con la entonces Unión Soviética y con China.

A los 32 años de edad, Trudeau aceptó una invitación del gobierno soviético para asistir a una conferencia de propaganda en fecha tan temprana como en 1952, en 1971 visitó la URSS y abiertamente, entre otras cosas, elogió la edificación en Siberia de la ciudad de Norilsk, no si que un disidente le reprochara que esa ciudad había sido construida por prisioneros.

“Trudeau también mostró poca simpatía con los disidentes soviéticos—precisa—, y se refirió al activista judío de derechos humanos Anatoly Shcharansky y al físico y premio Nobel Andrei Sajarov como vándalos”.

Siendo primer ministro también visitó China, en octubre de 1973, destaca el libro, “y cuando regresó a Canadá, Trudeau defendió en el parlamento (canadiense) las políticas en Mao, aparentemente sin que le preocupara la responsabilidad (del gobierno chino) por violaciones, torturas, encarcelamientos y la muerte de millones de personas”.
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