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Brasil recibe al Papa Francisco


Peregrinos cantan por la playa de Ipanema en Río de Janeiro (Brasil), durante los preparativos de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) queeste lunes con la presencia del papa Francisco en esta ciudad hasta 28 de julio.

No es casualidad que el primer viaje del Papa sea a Brasil: con 163 millones de bautizados es la nación con más católicos del mundo.

El Papa Francisco aterrizará este lunes en Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud, una maratón de misas y festejos con los que buscará energizar a la Iglesia católica en América Latina. En el primer viaje desde su elección en marzo como líder de 1.195 millones de católicos, el argentino Jorge Bergoglio necesita pasar la página de una interminable ola de escándalos que desmoralizaron a su rebaño.

Y América Latina, la reserva espiritual del catolicismo con cuatro de cada 10 fieles del planeta, es el lugar ideal para una demostración de fuerza. Los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud esperan que unos 2 millones de jóvenes lleguen a Río de Janeiro para ver de cerca al primer Papa latinoamericano, popular por su estilo humilde y descontraído.

Muchos viajarán durante días en autobús desde Lima, Santiago o Buenos Aires. Otros volarán de España, Alemania o Australia.

Francisco, de 76 años y el primer Papa no europeo en 13 siglos, ofrecerá una gigantesca misa en la playa de Copacabana de Río de Janeiro pero también visitará una favela, conversará con jóvenes reclusos y visitará un centro de rehabilitación de drogadictos. "El Papa no viene como turista, viene como pastor", dijo a Reuters el cardenal brasileño Raymundo Damasceno, el arzobispo
del santuario de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil, que Francisco también visitará.

Francisco tiene previsto trasladarse por la ciudad en un jeep abierto, no en los vehículos blindados usados desde que un hombre disparó e hirió al Papa Juan Pablo II en 1981. "Creemos que todos entenderán que el mensaje del Papa es el
de la solidaridad y la convivencia pacífica", dijo el padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, esta semana. De todas maneras, están siendo desplegados unos 22.000 soldados, policías y otros funcionarios de seguridad.

La XXIII Jornada Mundial de la Juventud del 22 al 28 de julio pondrá a prueba el carisma del Papa Francisco para liderar una institución machacada por los escándalos sexuales, ilícitos financieros e intrigas palaciegas. Algunos creen sin embargo que el festival inventado hace 30 años por Juan Pablo II es simplemente un show.

No es casualidad que el primer viaje del Papa sea a Brasil: con 163 millones de bautizados es la nación con más católicos del mundo. Pero la mayor economía de América Latina encarna también algunos de los desafíos que esperan a Francisco: una persistente desigualdad social, una creciente secularización y un agresivo avance de los evangélicos. Los obispos brasileños vieron alarmados cómo la proporción de católicos del país cayó de un 73,6 a 64,6 por ciento en la última década, mientras que los evangélicos crecían de 15,4 a 22,2 por ciento.

En contraste, con los templos pentecostales desbordados de fieles cualquier día de la semana, la voz del cura retumbaba en una tarde reciente en la Iglesia del Calvario de So Paulo, casi vacía. "Tal vez la visita del Papa sea útil para fortalecer una
institución que está debilitada incluso en el mayor país católico del mundo", dijo la estudiante de derecho Amanda Martins, de 21 años, una de las 40 personas que ocupaban las primeras filas de bancos de la enorme iglesia.

Los jóvenes que participen en la Jornada Mundial de la Juventud recibirán un "Kit Peregrino" que incluye una camiseta de colores con la imagen del Cristo Redentor, en crucifijo y hasta un "libro sorpresa".
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