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Philip Bonsal, el que cerró la embajada americana en La Habana


Philip Bonsal, embajador de EEUU en Cuba.

En el libro "Cuba, Castro y Estados Unidos", publicado en 1971, expuso sus impresiones sobre las relaciones entre Cuba y EEUU y advertía que la animadversión era inevitable.

El último embajador extraordinario y plenipotenciario que tuvo Estados Unidos en Cuba fue Philip W. Bonsal.

Nació en mayo de 1903 en la ciudad de New York y falleció de neumonía en 1995, a los 92 años de edad. Fue un diplomático de carrera. Se retiró del servicio exterior en 1965.

Su padre fue periodista y diplomático, por lo que Philip asistió a escuelas en Filipinas y Suiza, y se graduó en Yale. Trabajó en la división de América Latina para la empresa International Telephone and Telegraph IT&T, luego se unió a la Comisión Federal de Comunicaciones como especialista de teléfono.

En 1937 ingresó al servicio exterior del Departamento de Estado. Su primera misión en el extranjero fue en La Habana, para después pasar a Madrid, La Haya y París. Hablaba con fluidez el español.

Sirvió como embajador en Colombia, Bolivia y Cuba. Llegó a La Habana el 16 de febrero de 1959, pocas semanas después de la llegada al poder de Fidel Castro. Sustituye a Earl E.T. Smith, quien deja Cuba el 19 de enero de 1959. Presenta sus cartas credenciales el 3 de marzo de ese año y mantenía constantes encuentros con el presidente Manuel Urrutia, el canciller Roberto Agramonte y, después, con su sucesor Raúl Roa.

Bonsal escribió un libro sobre esa etapa. La obra se publicó en 1971 con el título Cuba, Castro y Estados Unidos, y en ella aseguraba que la "animadversión era inevitable".

Libro de Bonsal sobre relaciones entre Cuba y EEUU.
Libro de Bonsal sobre relaciones entre Cuba y EEUU.

Es parte de la comitiva que recibe a Castro tras su gira por Estados Unidos en abril-mayo de 1959. En septiembre de ese año le expuso personalmente al entonces primer ministro Fidel Castro la preocupación por el destino de los intereses de los ciudadanos estadounidenses en Cuba y Castro le dijo que admiraba a los americanos, en especial a los turistas, para los que tenía grandes planes.

El 28 de octubre de 1960 viaja a Washington tras ser llamado en represalia por la demanda cubana de reducir el personal diplomático y nunca más regreso. Como jefe interino queda el encargado de negocios, Daniel M. Braddock, hasta enero de 1961 que se rompen las relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington.

Su última misión fue en Rabat, Marruecos, donde fue embajador de 1961 a 1962.

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