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Crisis de la eurozona amenaza a Estados Unidos


Bernanke dijo que la economía estadounidense crecerá entre el 2,2 y 2,8 por ciento en 2013, cifras menores a lo previsto a principio de año.

Ben Bernanke recordó que si los legisladores no actúan Estados Unidos se enfrenta a caer en una "moderada recesión" a comienzos de 2013

El presidente de la Reserva Federal (Fed) de EE.UU., Ben Bernanke, advirtió que la crisis de la eurozona sigue siendo una de las mayores amenazas para la recuperación estadounidense, lastrada por una "frustrante" mejora del empleo.

La agencia EFE dijo que Bernanke pintó en su comparecencia semianual ante el Senado un panorama de incertidumbres para la economía mundial y de EE.UU., con especial atención a la evolución de las tensiones en la eurozona y al desacuerdo persistente en el Congreso para acordar una estrategia para reducir el déficit fiscal.

El presidente del emisor recordó que los riesgos de contagio y extensión de la crisis de la eurozona persisten para toda la economía mundial, incluida la estadounidense, mientras que consideró que las autoridades europeas "tienen fuertes razones y suficientes recursos para resolver la crisis".

Para hacer frente a estos problemas, Bernanke recordó que Europa ha dado "pasos constructivos", pero las tensiones en los mercados han vuelto a incrementarse, pese a acuerdos como la recapitalización directa de bancos españoles en apuros, como él mismo apuntó.

El responsable de la política monetaria estadounidense indicó que otra de las preocupaciones más acuciantes para la Fed es la falta de acuerdo en el Congreso de Estados Unidos para adoptar un plan de reducción del déficit a largo plazo.

"Las decisiones fiscales (en EE.UU.) deberán tener en cuenta la fragilidad de la recuperación", expuso Bernanke, quien recordó que si los legisladores no actúan Estados Unidos se enfrenta a caer en una "moderada recesión" a comienzos de 2013.

Bernanke detalló que la economía estadounidense crecerá en una horquilla de entre el 1,9 y el 2,4 por ciento este año y entre el 2,2 y 2,8 en 2013, cifras menores a lo previsto a principio de año, con problemas como el alto desempleo (8,2 %) y pese a que el mercado inmobiliario comienza a recuperarse.

Para el presidente de la Fed "el ritmo de reducción del desempleo es frustrantemente lento" y se espera que la tasa no baje del 7 por ciento antes de finales de 2014.

Los analistas de Wall Street estuvieron más pendientes de leer entre líneas si Bernanke sugería futuras medidas de "expansión cuantitativa" para estimular la economía y empujar en la práctica más a la baja los tipos de interés, entre el 0 y el 0,25 por ciento desde diciembre 2008.

Bernanke fue prudente y se limitó a asegurar que la Reserva Federal está "lista para tomar nuevas medidas apropiadas para promover una recuperación económica más sólida", al tiempo que recordó que la "expansión cuantitativa", con la compra de activos o canje de bonos, ha dado buenos resultados.

"El mundo está en un ciclo expansivo", señaló Bernanke, quien recordó que la Reserva Federal contempla diferentes modos de estimular el crecimiento en caso necesario, que se sumaran al compromiso de mantener los tipos de interés cercanos a cero hasta finales 2014.

Bernanke dijo que incluso podrían echar mano de una rebaja del interés que paga la Reserva Federal a los bancos por el exceso de reservas que mantienen en sus hojas contables, con lo que estimulara la concesión de créditos a la economía real.

El presidente de la Fed también fue preguntado por los senadores sobre el escándalo de manipulación de la tasa Libor por parte del banco británico Barclays, de la que ya tuvo indicios la Reserva Federal de Nueva York en 2008.

Bernanke dijo que el sistema de fijación del Libor, tasa de referencia mundial que se fija diariamente en Londres a partir de las estimaciones entre bancos, tiene "fallos estructurales".

Según Bernanke, no se puede "asegurar que (el Libor) sea completamente fiable", ya que las autoridades británicas que supervisaban el sistema no hicieron caso a todas las recomendaciones de las autoridades estadounidenses, pese a que ahora la situación es mejor que durante la crisis financiera de 2008.

Bernanke recordó que la sede regional de la Fed en Nueva York actuó con prontitud al conocer los indicios de manipulación revelados por un empleado de Barclays y transmitió recomendaciones a la asociación de bancos británica y al propio Banco de Inglaterra.

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