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Barrios latinos dejan huella profunda en grandes ciudades de EE.UU.


Combinación de fotografías que muestran algunos de los puntos más representativos de la vida cubana en Miami, Florida, EEUU. Los secretos del exilio cubano y de la pequeña Habana quedarán a partir de ahora al descubierto en un "tour turístico" que ofrecer

La presencia hispana transforma la población y el paisaje de grandes ciudades de EEUU, con vecindarios donde el español es el idioma predominante, y la música, olores y sabores latinos forman parte de la herencia cultural que deja huellas profundas.

Ya sea en El Barrio en Nueva York, La Villita en Chicago, el Este de los Ángeles, o la Pequeña Habana en Miami, puertorriqueños, dominicanos, mexicanos, cubanos y centroamericanos son los dueños de la calle. "Los latinos trabajan duro y en todas partes van dejando su huella", dijo en entrevista con Efe la periodista e historiadora Aurora Flores. Hija de puertorriqueños y criada en El Barrio de Nueva York, su especialización es este vecindario también conocido como "Este de Harlem".

Encajonado en el noroeste de la isla de Manhattan, entre las calles 96 y 125, allí predominaron los puertorriqueños desde los años 50, que luego se extendieron hasta el sur del Bronx y hoy ocupan zonas del bajo Manhattan y fuera de la isla, en Brooklyn. "Los puertorriqueños fueron pioneros a nivel masivo y abrieron la puerta al idioma español, pero la dinámica ha cambiado y hoy comparten el barrio con dominicanos y mexicanos", declaró Flores.

El área es vibrante por la presencia latina, principalmente por restaurantes como La Fonda boricua, de abundantes guisos puertorriqueños, o las taquerías y vendedores callejeros de tamales. Flores recordó la aparición en el barrio de los primeros mexicanos, 25 años atrás, con sus sombreros y botas, que contrastaban con los boricuas, que eran "más tropicales". Destacó además que "todas las calles del barrio están vestidas de música", porque en su momento los clubes sociales posibilitaron la aparición de artistas y músicos que luego serían famosos, como el timbalero Tito Puente y la leyenda del jazz latino, Ray Barreto. "También en nuestras calles, y en un día de invierno, Rafael Hernández compuso 'En mi Viejo San Juan', el himno nacional de Puerto Rico", señaló.

En Chicago, el barrio mexicano más popular es "La Villita", una de las áreas comerciales más pujantes de la ciudad, con más de 500 negocios que facturan 900 millones de dólares anuales. "Es un vecindario dinámico, representativo de la comunidad inmigrante de Estados Unidos, que se ha distinguido por revitalizar sectores deprimidos en ciudades grandes y suburbios", dijo Jesús "Chuy" García, uno sus habitantes más ilustres.

De origen mexicano y residente en La Villita desde 1969, García fue el primer senador latino de Illinois, disputó este año la alcaldía de la ciudad y actualmente es comisionado del condado Cook. En su opinión, el éxito del barrio, donde el 98 % de sus 100.000 habitantes habla español, se debe al espíritu emprendedor de la comunidad que tiene su propia cámara de comercio, integrada por "gente imaginativa y creativa".

En Los Ángeles, East LA fue la cuna del movimiento Chicano en la década de 1960, y desde 1993 su avenida principal se llama César Chávez, como reconocimiento al trabajo del activista mexicoamericano para organizar a los trabajadores campesinos. Una caminata por esa zona, donde los mexicanos son la mayoría entre sus más de 125.000 habitantes, permite recorrer tiendas, restaurantes y decenas de murales coloridos como si se estuviera en
cualquier gran ciudad del vecino país.

En el reciente desfile de la Independencia mexicana de East LA, el abanderado fue el futbolista Giovani dos Santos, jugador de Los Ángeles Galaxy y de la selección de ese país.

En Miami, el poeta y escritor cubano Orlando González Esteva considera que el barrio Pequeña Habana ha perdido relevancia como principal centro de atracción del exilio cubano, porque la ciudad se ha "latinoamericanizado". En su opinión, tras vivir 50 años de exilio en Estados Unidos, la "cubanización" de Miami se ha reducido y "lo único que sobrevive intacto la erosión del tiempo es la playa", declaró al portal en internet, Diario de Cuba. Sin embargo, la Pequeña Habana y su Calle 8 continúan atrayendo a los turistas que buscan el sabor de la isla caribeña en Miami. El barrio se ha convertido en un mosaico multicultural con la llegada de inmigrantes centroamericanos que desplazan a los cubanos, pero todavía es la opción turística recomendable para quienes busquen platillos típicos cubanos, una taza de café o puros elaborados de manera artesanal.

Carmen Torres, que desde hace 43 años está al frente de la Casa de los Trucos en la Calle 8, dijo a Efe que el "idioma oficial" continúa siendo el español, aunque "con varios acentos". Recordó que durante todos los años en que ha permanecido en la Pequeña Habana, la zona ha sufrido altibajos comerciales y los impactos migratorios cubanos de los años 60, 70, el Mariel y los balseros, además de los cambios migratorios. "Pero igualmente la cultura cubana sigue teniendo la mayor presencia en las tiendas, restaurantes y galerías" de la Pequeña Habana, agregó.

Washington, la capital estadounidense, también tiene su barrio latino, Adams Morgan; en San Diego (California), está Old Town, y en Boston (Massachusetts) se destacan East Boston con sus panaderías y mercados latinos, y Allston/Brighton, por sus restaurantes brasileños. Mientras, en la zona metropolitana de Phoenix (Arizona) viven inmigrantes de toda Latinoamérica, aunque la frontera vecina atrae a una mayoría mexicana que se refleja en varios vecindarios, como Sunnyslope, que es llamado "Pequeña Oaxaca".

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