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Bahía de Cochinos en el corazón del exilio


Imagen de Playa Larga, lugar donde se desarrollaron parte de los combates

El clamor de la libertad llevó a los exiliados a luchar por su tierra

Cincuenta y un años después que las metralletas, los fusiles y el fuego de los cañones dejaron de estremecer Bahía de Cochinos, todavía en el corazón de los miembros de la Brigada de Asalto 2506 en el monumento a los mártires de la Calle Ocho, en Miami o en cualquier lugar donde se encuentran, resuena el clamor de libertad que nos llevó aquel 17 de abril de 1961 a las playas cubanas. No fue un objetivo, fue un ideal. No fue sólo un sueño, fue un elevado espíritu de patriotismo.

Después que el 17 de marzo de 1960, el presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, decidió autorizar una fuerza integrada por cubanos para combatir el incipiente régimen comunista de Fidel Castro, los cubanos en Miami hervían en deseos de integrar aquella fuerza expedicionaria mientras la clandestinidad realizaba actos heroicos a lo largo y ancho de la isla, la oposición interna se robustecía, los levantamientos armados en Las Villas y en Oriente crecían y el descontento del pueblo era evidente por las leyes revolucionarias y por el camino hacia el marxismo que tomaba el régimen de Fidel Castro.

Después de más de un año de intensa campaña de reclutamiento entre los cubanos por parte del Frente Revolucionario Democrático y una severa preparación militar en la isla de Giuseppa, Panamá, las selvas de Guatemala, Louisiana y los cayos de la Florida, una fuerza de 1500 hombres, bajo el estandarte de la Brigada de Asalto 2506, desembarcó en Bahía de Cochinos, en la costa sur de Cuba, apoyada por nuestra fuerza aérea, que el día 15 de abril le había propinado enormes pérdidas al régimen durante el bombardeo a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Antonio Maceo en Santiago de Cuba.

La Brigada de Asalto 2506 llegó victoriosa el 17 de abril a las costas de Cuba. Los batallones de la fuerza expedicionaria se abrieron paso inmediatamente con sus poderosas armas de fuego, para dominar gran parte del territorio de La Ciénaga de Zapata y las carreteras que unen Playa Larga y Playa Girón con el resto de la provincia de Matanzas, eliminando el mismo día 17 de abril, el Batallón 339 de las fuerzas del régimen castrista que cuidaba la zona desde Cienfuegos hasta Playa Girón.

No obstante el dominio del aire de la aviación del régimen castrista y la irreparable pérdida de dos de nuestros barcos: el Houston y el Río Escondido, donde viajaban gran parte de los pertrechos que necesitaríamos para mantenernos en el Día “D”, de acuerdo con los planes trazados por la CIA y el Pentágono de Estados Unidos, la infantería, el batallón blindado y los paracaidistas de la fuerza expedicionaria combatían a sangre y fuego en los frentes de Playa Girón, Playa Larga, Pálpite, Yaguaramas y San Blas con incomparable valentía contra unos 60 mil soldados del ejército del régimen comunista, las unidades militares mejor preparadas, los oficiales más experimentados de la Sierra Maestra, más de una veintena de tanques Stalin y las poderosas piezas de artillería dirigidas por Manuel “El Gallego” Fernández.

Mientras en el aire, los pilotos de la fuerza aérea de la Brigada 2506 escribían una página de gloria, enfrentándose a los aviones del régimen de Fidel Castro, sin la debida protección de las ametralladoras de cola y después de volar dos horas y media desde el aeropuerto de “Happy Valley” en Nicaragua, hasta las costas de Cuba para caer abatidos muchos de ellos por el fuego de los aviones enemigos que habían sobrevivido a los ataques del día 15. Resultado: 16 pilotos muertos, entre ellos, cuatro heroicos y valientes pilotos norteamericanos, que dieron sus vidas para salvar el honor de los Estados Unidos, cuando el gobierno del presidente John F. Kennedy había abandonado totalmente a los cubanos en su lucha por la libertad, ante la presencia a unas pocas millas de dos portaviones, varios destructores, numerosos aviones de combate y una fuerza de cinco mil hombres de la marina norteamericana.

El resto es historia que se repite con cada aniversario del desembarco el 17 de abril de 1961 por la Brigada de Asalto 2506 en Bahía de Cochinos. Pero en el corazón de los que participamos en aquella gesta heroica, los ideales y las ansias de libertad de los veteranos de esa histórica batalla, no han muerto, aunque han pasado 51 años de la contienda, están vivos permanentemente en cada uno de los que combatimos en aquel pedazo de Cuba por lograr su libertad, conculcada por el régimen genocida de Fidel Castro Ruz.

* Artículo escrito por Luis González- Lalondry, miembro de la Brigada 2506 y autor del libro Bahía de Cochinos.
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