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Aún con los techos rotos, baracoenses rezan para que los ciclones se alejen


Las calles de Baracoa se inundan fácilmente tras períodos de lluvias intensas o tormentas.

Los residentes de Baracoa, en el extremo nororiental de Cuba, elevan sus rezos para que esta temporada los ciclones se alejen del territorio, azotado por tres huracanes en los últimos años, Sandy, Matthew e Irma.

Por su ubicación geográfica, la localidad guantanamera es proclive al azote de estos eventos meteorológicos, que dejan a su paso un panorama desolador con cientos de viviendas destruidas, cultivos anegados y calles bajo el agua.

Aún afectados por los daños que ocasionó Matthew dos años atrás, los baracoenses temen que otro huracán les quite las pocas esperanzas de recuperar sus viviendas.

"Hay muchas personas que fueron afectadas, parcial o totalmente, y se encuentran en la misma situación de cuando pasó Matthew", dijo a Radio Martí el activista Keiber Rodríguez.

Baracoenses rezan para que la temporada ciclónica que se avecina no los afecte
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Según Rodríguez, residente en Baracoa, las autoridades han informado a los baracoenses "que la fase de recuperación ya terminó", por lo que "por ahora no hay más materiales" para reparar techos y otros daños ocasionados por tormentas anteriores.

Felicia Barroso es más optimista al opinar que "todo está listo" en Baracoa para enfrentar cualquier adversidad meteorológica, aunque reconoció que aún "hay miles de gentes que se mojan" debido al deterioro de los techos.

Los materiales necesarios para reparar las casas afectadas se priorizan para el occidente del país, aseguró a Radio Martí el activista Juanier Rodríguez, también residente en Baracoa.

El robo de los recursos, y su venta en el mercado negro, señaló, hace eterna la recuperación de las viviendas afectadas.

Parte de los destrozos causados por el paso del huracán Matthew en Baracoa. (Archivo)
Parte de los destrozos causados por el paso del huracán Matthew en Baracoa. (Archivo)

Durante el paso de Matthew por el territorio, cerca del 80 por ciento del fondo habitacional y otras edificaciones, unas 19.000 viviendas, resultaron dañas parcialmente o destruidas.

"La gente está rezando para que no pase un ciclón por aquí", concluyó Rodríguez.

La temporada ciclónica se inició el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre. El Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, ha pronosticado que al menos un huracán de categoría superior podría impactar Cuba.

(Con reporte de Ivette Pacheco y Archivo Martí Noticias)

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