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Aumenta el crimen en las carreteras cubanas

  • Lizandra Díaz Blanco

Un taxi privado.

Los taxistas que generalmente viajan solos, sobre todo en trayectos largos, se convierten en blanco seguro de los asaltantes.

Los asaltos a taxistas particulares y estatales durante viajes por la autopista nacional y las carreteras interprovinciales, han provocado en los últimos meses una creciente alarma entre la población y temor entre los choferes.

Apurar el paso para conducir a la luz del día, evitar detenerse con frecuencia en los “conejitos” (lugares destinados a servicios al viajero) y armarse con un machete, cuchillo o palo, son las costumbres que siguen “los boteros” y taxistas estatales para salvaguardarse de los asaltantes de carretera.

A pesar de las precauciones de los choferes, en muchas ocasiones el asalto se hace inevitable, porque los atacantes se comportan como cualquier otro cliente e incluso pagan el viaje por adelantado. En determinado punto del camino piden detenerse supuestamente porque ha llegado a su destino, golpean al chofer hasta dejarlo maltrecho o muerto y se llevan sus pertenencias.

Ese es el caso de un “botero” de Sancti Spíritus, que decidió “tirar pasajes” al caer la tarde para hacer la competencia a la mayoría de los boteros que prefieren el día. Un grupo de aproximadamente cuatro personas, incluidas mujeres, lo alquilaron hasta el poblado rural La Güira, perteneciente a Trinidad.

Llegaron a su destino a las doce de la noche, pero los clientes insistieron en que siguiera unos kilómetros más de lo convenido. Ante la negativa del chofer, lo golpearon brutalmente y robaron su dinero y joyas. Gracias a unos campesinos que acudieron en su auxilio al escuchar sus quejidos, sobrevivió la golpiza.

“A los miembros del grupo musical Los Ecos del Norte, de Sancti Spíritus, los despojaron de instrumentos musicales y equipaje cuando se bajaron a descansar unos minutos en un “conejito”. Por fortuna no fueron agredidos, pues solo se percataron del robo cuando retomaron el viaje y notaron que la carga bajo el toldo de la camioneta se había aligerado”, relata una fuente cercana a los hechos en condición de anonimato.

Los taxistas que generalmente viajan solos, para dejar sitio a mayor número de pasajeros, sobre todo en viajes largos, se convierten en blanco seguro de los asaltantes, que de un golpe se hacen con auto, celular, joyas y dinero en divisa y moneda nacional.

Uno de los casos que más han alarmado a los pobladores de Matanzas, es el asesinato del taxista particular Yunier González Gil, de 28 años, el 9 de noviembre, por tres jóvenes convictos de un centro de mínima seguridad, que salían de pase por el fin de semana y alquilaron el auto hasta el municipio de Perico, informa la periodista independiente Saylí Navarro.

Dos de ellos iniciaron el viaje con la víctima y al tercero lo recogieron por el camino, probablemente un plan concebido con anterioridad. En el trayecto asesinaron al taxista a sangre fría y lo introdujeron en el maletero. Luego quemaron el cadáver y le dieron sepultura en el vertedero municipal, situado en los alrededores del cementerio. Los criminales pasaron los días siguientes de paseo en el carro, hasta que las autoridades los detuvieron.

No obstante, este es de los pocos casos de este tipo que han sido resueltos, o al menos así lo ve la población. Ante el silencio de las autoridades, los rumores de los ciudadanos moldean las historias y reportan cifras de 14, 20, e incluso 50 crímenes semejantes.

En Trinidad particularmente, se habla de la desaparición de 3 ó 4 guagüeros de Transtur. Hasta el momento no se ha sabido nada de ellos, ni de los ómnibus, con capacidad para 20 personas, indica Jorge Ramírez, vecino del lugar, y agrega que una de las orientaciones a los choferes de taxis destinados al turismo advierten que no recojan a ningún pasajero a mitad del camino y solo se detengan en puntos de control.

El propio Ramírez reporta la desaparición de Jesús Cosme Hernández Hernández, de 61años, residente en Villa Clara, quien está desaparecido desde el pasado 26 de noviembre, cuando se dirigía de Manicaragua a Sancti Spíritus. La última persona en verlo fue un amigo suyo, que casualmente lo encontró en una parada por la autopista, asegura el activista, tras una entrevista con la madre del desaparecido.

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