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El caso Assange, árbol que nace torcido…


Archivo - El fundador de Wikileaks Julian Assange ofreciendo unas declaraciones desde el balcón de la embajada de Ecuador en Londres (Reino Unido).

Al fundador de WikiLeaks, refugiado en la embajada ecuatoriana desde junio de 2012 para impedir ser extraditado a Suecia, ni siquiera lo ha ayudado una película sobre su vida.

Después de varios meses de silencio, Kintto Lucas, quien fuera vicecanciller del gobierno de Rafael Correa, ha levantado una polvareda con su declaración relacionada con el mal manejo del asilo concedido al fundador de Wikileaks, Julian Assange. Lucas ha dicho que el gobierno ecuatoriano no ha emprendido las acciones diplomáticas y judiciales suficientes -ni a tiempo- para obtener el salvoconducto para Assange, y que el caso fue tratado mal desde el principio.

Para Lucas, el enredo diplomático en el que se metió Ecuador con Reino Unido cuando le concedió el asilo a Assange, no ha pasado de ser un gesto simbólico, pero que en resultados concretos no se ha traducido en un triunfo político, ni diplomático. El pequeño país andino solo ha obtenido de Gran Bretaña un largo compás de espera en el que, hasta ahora, el único perdedor concreto es Ecuador.

Ahí están las pruebas. Julian Assange el año pasado recibió la publicitada visita del rapero de Calle 13, René Pérez, para componer un tema a cuatro manos; difundió un video donde satirizaba a parlamentarios australianos vestido de estrella del rock; ofreció una conferencia en vivo para los asistentes a la Cumbre de Periodismo Responsable, en Ecuador. Y salió varias veces al balcón de la embajada de Ecuador en Londres para montar shows mediáticos. Pero llegó el 2014 y a Assange lo tomó encerrado en un pequeño recinto, sin haber conseguido el preciado salvoconducto de Gran Bretaña que le permita a respirar aire fresco, así sea el del frío londinense.

Después de un año y seis meses asilado en la embajada de Ecuador, Assange todavía es requerido en Suecia por supuestos delitos sexuales. Él no los acepta y sostiene que todo fue una trampa montada en retaliación por la información confidencial que reveló al mundo y que causó varios incidentes diplomáticos.

Lo cierto es que lo dicho en su momento por varios expertos en diplomacia coincide ahora con lo expresado por el vicecanciller Kintto Lucas, uruguayo nacionalizado en Ecuador y conocido por su activa militancia de izquierda desde antes de la llegada de Correa al poder. El Gobierno ecuatoriano fue precipitado en su decisión de concederle el asilo a Assange, un acto que ni los “históricos” enemigos de EE.UU. se habían atrevido a hacer. Muchos expertos plantearon la posibilidad de conformar una comisión mixta de juristas para encontrar alternativas diplomáticas, pero el asunto jamás se concretó.

Después vino el anuncio del canciller Ricardo Patiño en el sentido de que iniciaría acciones legales contra Gran Bretaña, pero solo quedó en palabras. El Gobierno de Rafael Correa, en tono quejumbroso, se ha lamentado de que el Reino Unido no haya “dado pasos” para la creación de un grupo de trabajo que defina la situación de Julian Assange.

“Lamentamos que el Gobierno británico no haya tomado la decisión de establecer los nombres para conformar ese grupo de trabajo”, dijo el canciller Ricardo Patiño y recordó que en junio pasado había acordado con su colega William Hague crear una comisión de juristas para buscar una solución al lío Assange.

Al fundador de WikiLeaks, refugiado en la embajada ecuatoriana desde el 19 de junio de 2012 para impedir ser extraditado a Suecia, ni siquiera lo ha ayudado una película sobre su vida (‘El quinto poder’, el mayor fracaso cinematográfico del año pasado, según la revista Forbes): las acusaciones por agresión sexual se mantienen y su salvoconducto no llegó con Papá Noel estas Navidades.

El gobierno ecuatoriano ha ratificado que mantendrá su posición de proteger a Assange, mientras pemanezca en su embajada. El experto en informática nacido en Australia se hizo célebre en 2010 al revelar cables secretos sobre la guerra en Afganistán e Irak. Al decir del ex vicecanciller Kintto Lucas: “Humanitariamente es complicado estar en una Embajada que es un recinto pequeño, sin poder hacer nada. De alguna forma, aunque no lo es, es como estar en una prisión en la casa. Eso va a tener que sopesarlo Gran Bretaña”.
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