El asesinato del opositor nicaragüense y mayor del Ejército en retiro, Roberto Samcam Ruiz, ocurrido el 19 de junio de 2025 en la capital costarricense marcó a la diáspora nicaragüense en ese país y al mismo tiempo dejó en evidencia la existencia de una persecución transnacional que exiliados y organismos de derechos humanos han denunciado por años.
El crimen contra una de las figuras más activas en Costa Rica contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo tuvo un móvil político, tras haber colaborado con la ONU para denunciar la represión del Ejército nicaragüense, según detalló un reciente informe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica.
El activismo opositor de Samcam incluyó, según el expediente judicial del caso, investigaciones que apuntaban a estructuras militares y de inteligencia nicaragüenses en graves violaciones a derechos humanos en Nicaragua, que de acuerdo a testimonios recabados por las autoridades costarricenses, habría decidido el fatídico final del opositor.
Al respecto, un miembro de la diáspora nicaragüense en Costa Rica que tuvo contacto con Samcam durante su exilio en Costa Rica, contó a Martí Noticias que “Roberto siempre fue muy celoso con el tema de seguridad. Él siempre me decía anda con cuidado”. Por esa razón, le sorprendió la forma en que los asesinaron porque “creo que lo abordaron muy fácil, lógicamente fue un plan muy bien elaborado” señaló la fuente que solicitó el anonimato para hablar ampliamente del tema.
La misma fuente agregó que Samcam “estaba trabajando el vínculo con el narcotráfico de algunos oficiales del Ejército de Nicaragua y eso lógicamente lo convertía en una persona con un perfil de alto riesgo para la dictadura”.
Para Lea Bolt, Directora Ejecutiva de la Fundación Sin límites con sede en Costa Rica, “lo más duro de todo esto es que el mismo Roberto venía advirtiendo desde antes sobre la existencia de la represión transnacional, también otras organizaciones de la sociedad civil ya habíamos insistido en nuestras investigaciones en que era necesario observar con mayor detenimiento la represión extendida más allá de las fronteras y que los países de acogida tomarán medidas”.
El propio Samcam, antes de su asesinato, había documentado y denunciado una red de sicariato contralada desde Managua que podría haber estado detrás de los dos intentos de asesinato en 2021 y 2024 del también opositor nicaragüense exiliado en Costa Rica Joao Maldonado.
En este sentido, la fuente anónima explicó a Martí Noticias que “para recibir protección personal por parte del Estado costarricense, Roberto tenía que desaparecer de toda actividad política y esa condición no era aceptable. Si hiciéramos un símil sería como entrar a un programa de protección de testigos en Estados Unidos donde te cambias de identidad, desapareces de todo, no tenés una vida pública ni social. Entiendo que eso no fue aceptado por Roberto porque continuó una vida política muy activa”.
¿El G2 cubano en Costa Rica?
La fuente señaló que “se habla que hay una lista de al menos 10 personas en Costa Rica, que serían objetivos del régimen de Nicaragua” y recordó que Valdrack Jaentschke quien fue cónsul de Nicaragua en San José entre los años 2022 y 2025 también “fue integrante de la oficina F5 de la seguridad del Estado y trabajaba de cerca con el G2 cubano para eliminar opositores a la revolución sandinista en Costa Rica” durante los años ochenta.
Por otro lado, agregó que “el Gobierno de [el expresidente costarricense] Carlos Alvarado trajo maestros cubanos a Costa Rica y entre ellos, al igual que en las brigadas médicas, infiltraron agentes del G2 cubano”. Por lo que concluyó que la presencia nuevamente de Jaentschke y de inteligencia cubana “iba dirigida a amedrentar el trabajo político” de los nicaragüenses en ese país.
Tras este crimen en suelo costarricense, el miedo impera en la diáspora nicaragüense. Bolt señaló a Martí Noticias que “el asesinato de Roberto Samcam tuvo un impacto profundo en la comunidad exiliada porque evidenció que la persecución no se detiene en las fronteras. Generando miedo, incertidumbre y mostrando los riesgos de la represión transnacional” sin embargo “al mismo tiempo, ha fortalecido la convicción de que el exilio sigue siendo un actor clave en la denuncia, la memoria y la búsqueda de justicia”.
Bolt, quien desde la fundación elabora estudios sobre la situación sociopolítica en Costa Rica y la región, apuntó que “las manifestaciones del exilio en Costa Rica han pasado de ser movilizaciones masivas a formas más diversas de expresión: actos simbólicos, intervenciones culturales, espacios de diálogo y articulación política. También se percibe una evolución: hay una intención de cuidar emocionalmente a la comunidad, de hacer memoria desde lo humano y no solo desde la denuncia”.
Persecución transnacional
Para Uriel Pineda, abogado especialista en derechos humanos, “sí al final se verifica la hipótesis investigativa del OIJ (Organismo de Investigación Judicial), es decir, la existencia de vasos comunicantes o relación con actores en Nicaragua se demostrará que efectivamente existe una persecución transnacional como se ha denunciado desde hace mucho tiempo”.
“A diferencia de los ejercicios de documentación de violación en materia de derechos humanos que ha hecho el grupo de expertos de Naciones Unidas, la Comisión Interamericana o diferentes organizaciones sobre el tema de Nicaragua, la judicialización, es decir, la investigación de cara a un proceso penal en Costa Rica pone en evidencia la existencia de esa persecución transnacional”, agregó Pineda a Martí Noticias.
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