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Ana Belén: seducida y abandonada por La Habana


Ana Belén Montes, espía de Cuba infiltrada en el Pentágono.

Funcionarios del gobierno de Obama revelaron que los cubanos nunca habían solicitado la liberación de Ana Belén Montes; ni una sola vez durante los más de 18 meses de negociaciones secretas de intercambio de prisioneros.

Desde una prisión de máxima seguridad en Texas, la ex analista militar de Estados Unidos Ana Belén Montes ha estado ofreciendo justificaciones de por qué traicionó a su país y espió para el Gobierno comunista cubano durante el transcurso de 17 años, según The Guardian.

"Creen que la moralidad del espionaje es relativa". Así escribió ella en una carta privada a un amigo el año pasado. "La actividad siempre traiciona a alguien, y algunos observadores pensarán que están justificadas y otras no", agregaba la espía.

La espía de los castristas no tenían idea de cuán proféticas serían sus palabras. Mientras la mujer, ciudadana americana de 57 años de edad, permanece encerrada, el espía de origen cubano que llevó a los investigadores estadounidenses a la captura de Belén Montes, encarcelado en la isla, fue liberado la semana pasada.

Desde varios medios de comunicación han identificado este doble agente cubano como Roland Sarraff Trujillo, y varios funcionarios estadounidenses entrevistados la semana pasada lo han descrito como un criptógrafo cuyo desciframiento de códigos secretos dados a la CIA, NSA y el FBI para la captura de la analista que espiaba para le régimen de Castro.

El miércoles, el presidente Obama dio la noticia acerca del desconocido doble agente cubano como "uno de los topos de inteligencia más importantes que Estados Unidos ha tenido nunca en Cuba".

Altos funcionarios del Gobierno de Obama revelaron el viernes que los cubanos nunca habían solicitado la liberación de Ana Belén Montes ni una sola vez durante los más de 18 meses de negociaciones secretas de intercambio de prisioneros.

La analista del Pentágono, una vez reverenciada por los servicios castristas de espionaje como la "Reina de Cuba", había quedado atrás; es el premio para una mujer que hizo una carrera de la traición, la duplicidad y el engaño.

En 1985, Ana Belén se encontraría en un viaje clandestino a Cuba para la capacitación operativa, y poco tiempo después había encontrado trabajo en la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), principal productor del Pentágono para trabajos de la inteligencia militar extranjera. El cubano "trató de apelar a mi convicción de que lo que estaba haciendo yo era a favor de la derecha", admitió más tarde Montes a los investigadores.

Pronto ella llegó a informar para los jefes de Estado Mayor del Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional, y ganó un certificado de distinción de manos del entonces director de la CIA, George Tenet. Más de 1.000 kilómetros al sur, en Cuba, Rolando Sarraff Trujillo estaba haciendo un nombre por sí mismo, también.

Después de graduarse en 1990 de la Universidad de La Habana, el apuesto joven, conocido por "Roly" entre sus amigos, comenzó a trabajar para la Dirección de Inteligencia de Cuba. De acuerdo con una biografía publicada por su familia, Sarraff Trujillo trabajó como periodista en ayuda de la Dirección de Inteligencia. En realidad, era un criptógrafo experto que ayudó a cifrar los mensajes de la ya extensa red de espías de Cuba, dijo Chris Simmons, ex jefe de una unidad de contrainteligencia cubana en la DIA que ayudó a investigar las acciones de Montes.

Funcionarios de inteligencia estadounidenses se niegan a confirmar o negar si Sarraff Trujillo es, de hecho, el misterioso cubano liberado la semana pasada a cambio de tres espías castristas detenidos en Estados Unidos, junto a Alan Gross, el contratista estadounidense preso en la isla.

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