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A 45 años de los tanques sobre Praga


Ciudadanos checoslovacos ondean banderas y queman un carro de combate ante la presencia de los soldados rusos en Praga.

El 21 de agosto de 1968 tanques y soldados del Pacto de Varsovia, con la excepción de Rumania, ocuparon las principales ciudades checoslovacas.

Hace 45 años Leonid I. Brezhnev puso fin a las esperanzas de reformar el socialismo. Impuso su teoría de la soberanía limitada con tropas soviéticas, quienes junto a unidades de Bulgaria, Hungría, República Democrática Alemana y Polonia cruzaron la frontera de Checoslovaquia.

Así finalizó la Primavera de Praga. Era la Operación Danubio del Pacto de Varsovia. Fue también un miércoles, aquel 21 de agosto de 1968, cuando tanques y soldados del Pacto de Varsovia, con la excepción de Rumania, ocuparon las principales ciudades checoslovacas. Los líderes de esa nación centroeuropea, encabezados por Alexander Dubcek, realizaban hacía meses un experimento político – el socialismo con rostro humano, que ponía en peligro los fundamentos de la dictadura del proletariado. Las iniciativas de las autoridades de Praga atemorizaron a los líderes del Kremlin, quienes temían perder uno de sus más importantes satélites. Decidieron poner fin al experimento checoslovaco.

La política del gobernante partido comunista en Praga era apoyada por el 75 por ciento de la población, tenían el mayor nivel de militancia comunista entre los países socialistas. Los países de Europa Occidental veían con intereses los elementos de democracia que aparecían en la sociedad de Checoslovaquia. No abandonaban las banderas rojas en los desfiles, pero dejaban que la libertad individual se impusiera, que las minorías tuvieran derechos, acabaron con la censura, permitían la elección.

No cambiaron las prioridades en la política exterior de Praga, eran socialistas, del Pacto de Varsovia; pero no exportaban la ideología, no imponían sus criterios.
Dicen los expertos que aquel día la prensa soviética pareciera que predijera la tragedia. Los meteorólogos anunciaban mal tiempo y tormentas en la frontera occidental soviética. En la madrugada del 21 de agosto, desde 18 puntos en la frontera de ese país centroeuropeo, penetraron las tropas del Pacto de Varsovia, los aeropuertos de Praga y Bratislava fueron ocupados por paracaidistas soviéticos. A las 9 de la mañana toda la dirección política checoslovaca estaba detenida por agentes del KGB y enviados a Moscú.

Los checos protestaron con los medios que tenía a su alcance. Cocteles Molotov sobre tanques soviéticos, autobuses y carros en medio de las avenidas, pero eran aplastados por las esteras de los blindados soviéticos.

Y a un puente destruido tras el paso de los tanques le llamaron Amistad URSS-Checoslovaquia. En los muros de la ciudad se veían letreros como El Circo Soviético de visita – no de comida al Oso. El estudiante Jan Palach se inmoló en la Plaza de Wenceslao y lo mismo hizo un polaco en su país.

Cuatro de los llamados países socialistas de aquella época, Rumania, Yugoslavia, Albania y la República Popular China criticaron la invasión del Kremlin. Siete soviéticos salieron a protestar en la Plaza Roja, y salvaron la honra del país, al decir a viva voz "Manos fueras de Checoslovaquia".

En la ONU el Consejo de Seguridad se reunía para condenar la violencia, y algunos países, como Argelia o India se abstenían en la votación. Y en La Habana el gobernante cubano Fidel Castro aplaudió la entrada de las tropas extranjeras en Praga. El año 1968 transformó a Europa y el mundo, los tanques rusos ayudaron a iniciar un camino que terminó para los checos y eslovacos en 1989.
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    Álvaro Alba

    Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico.

    Ha publicado en ABC, Diario de Las Américas, El Nuevo Herald, entre otros. Actualmente trabaja en MartiNoticias.com. Autor de Castro y Stalin, almas gemelas (2002); En la pupila del Kremlin (2011) y Rusia: la herencia del estalinismo (2012). Es Asociado Principal de Investigación (Senior Research Associate) del Centro de Estudios Cubanos (Cuban Studies Institute CSI) de Miami y miembro de la Asociación para Estudios Eslavos y del Este de Europa (ASEEES).

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