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Científicos cubanos advierten que plaga de caracol propaga la meningoencefalitis

  • Agencias

Fotografía facilitada por Invasive.org de un ejemplar del caracol gigante africano (Achatina fulica).

En Arroyo Naranjo los científicos del IPK han encontrado caracoles africanos con una alta infección con el parásito causante de meningoencefalitis eosinofílica.

Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) de Cuba advirtió sobre la presencia en una barriada de La Habana de una especie invasora y exótica de molusco conocida como caracol gigante africano, que es el principal vector del parásito causante de la meningoencefalitis eosinofílica en humanos.

Científicos del IPK examinan muestras del caracol africano. Foto IPK.
Científicos del IPK examinan muestras del caracol africano. Foto IPK.

Fragmentos de la nota del IPK
-La colecta fue realizada en los alrededores del reparto Poey, Municipo Arroyo Naranjo, en julio de 2014. Se comprobó la presencia de un número considerable de individuos de L. fulica con tallas medias de 10 cm de largo de concha, fundamentalmente en árboles y arbustos. Los individuos juveniles encontrados se detectaron en el suelo cercano a la vegetación. La talla de la concha máxima alcanzable por esta especie es cercana a los 20 cm.
-Los resultados preliminares con muestras colectadas han revelado una alta infección con A. cantonensis.
-El A. cantonensis es un nematodo parásito en su estado adulto de roedores pero que utiliza a los moluscos como hospederos intermediarios. El humano se infecta de forma accidental al ponerse en contacto con larvas provenientes de los moluscos. En humanos puede causar meningoencefalitis que pudiera ser fatal si no se atiende a tiempo. El problema con esta especie es que al ser más grande puede albergar una mayor cantidad de larvas. Prácticamente cualquier especie de molusco terrestre de Cuba puede transmitir este parásito, sin embargo no todas lo transmiten de igual manera. L. fulica parece transmitir muy bien este nematodo y por lo tanto aumenta la probabilidad de infección en la población. Si a sus características de buen hospedero se le suman la facilidad de reproducción, la capacidad de ser generalista de hábitat (
puede caminar por cualquier parte, incluso dentro de las viviendas) y alimentos y su fuerte aptitud competitiva, el escenario podría favorecer la transmisión de A. cantonensis por L. fulica.
- Los cuidados con esta especie son: evitar tocarla o jugar con ella, y en todo caso, lávese las manos con jabón después y no pasa nada. También lavar las frutas antes de comerlas.
- Lo referido en informaciones no científicas con las enfermedades diarreicas que tratan de asociar a esta especie no guarda mucho sentido: de forma general los moluscos pueden ser reservorios de muchos microorganismos y virus que, en teoría, pudieran causar estos eventos.

Una investigación realizada por especialistas del Laboratorio de Malacología de ese centro científico determinó la existencia del molusco terrestre "Lissachatina fulica" en el municipio habanero Arroyo Naranjo.

Tras una colecta practicada en la zona por investigadores del IPK en julio pasado se encontró allí un número considerable de caracoles jóvenes de esa especie con tallas de 10 centímetros de largo de concha (la máxima es de unos 20 cms), fundamentalmente en árboles, arbustos y suelos cercanos a la vegetación.

Esta especie oriunda del este de África ha penetrado en casi todo el planeta para emplearla en actividades religiosas de origen africano o darle usos terapéuticos (baba de caracol), así como por medio del comercio de plantas y alimentos, o simplemente como mascota, explicaron los expertos Antonio Vázquez y Jorge Sánchez.

Precisaron que este molusco está considerado el principal vector del "angiostrongylus cantonensis", parásito causante de un tipo de meningitis en humanos denominada meningoencefalitis eosinofílica y que figura en la lista de las 100 especies dañinas "más invasivas" del mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Los científicos cubanos señalaron que los resultados preliminares con muestras colectadas han revelado una alta infección con ese parásito y recuerdan que el Caracol Gigante Africano es considerado un problema de salud en muchos países de América del Sur.

El artículo también señaló que el parásito existe en la isla desde hace varias décadas y que es transmitido por la mayoría de las especies de moluscos autóctonos cubanos, pero prevén que pudiera incrementar su frecuencia de infección en humanos debido a una mayor compatibilidad con la nueva especie introducida.

El Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí" (IPK), máxima autoridad en Microbiología, Parasitología, Medicina Tropical, Clínica y Epidemiología de Enfermedades Transmisibles en la isla, indicó que su Laboratorio de Malacología realiza las investigaciones necesarias sobre este especie de caracol.

La alerta sobre la sorpresiva presencia de esta plaga, por primera vez en el país, la dio a conocer el ingeniero agrónomo Maikel Faría González, jefe provincial de Cuarentena de Sanidad Vegetal el pasado 17 de julio .

En aquella ocasión el funcionario precisó que, el primer ejemplar de caracol gigante africano se detectó en el Reparto Poey, del municipio de Arroyo Naranjo, en la provincia de La Habana y que desde entonces una alerta sanitaria ha sido decretada en toda la isla para detectar la posible presencia de esta plaga.

En esta primera declaración el jefe provincial de Cuarentena de Sanidad Vegetal advirtió simplemente que los caracoles gigantes africanos no debían tocarse sin protección de guantes pues secretan un líquido que puede ocasionar ceguera y otros daños a las personas

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