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Judy Gross: "Me temo que no sobrevivirá este calvario"


Judy Gross, esposa del estadounidense Alan Gross, preso en Cuba.
La esposa del contratista estadounidense Alan Gross encarcelado en Cuba expresó su temor a que él no sobreviva este largo encarcelamiento debido a sus condiciones de salud, las que pudo constatar luego de un reciente viaje a la isla, reporta el diario The Washington Post.

Tras arribar a Estados Unidos este martes, Judy Gross explicó que su marido ha desarrollado una masa detrás de su hombro derecho, y sufre de artritis degenerativa y otras dolencias. Los doctores no creen que la masa sea cancerosa.

“Estoy devastada ante su apariencia,” dijo la esposa en declaraciones a la prensa, en referencia a las 105 libras que ha perdido Gross mientras permanece en custodia de las autoridades cubanas. Judy apunta que a pesar de que permanece fuerte en espíritu, “me temo que no va a sobrevivir este terrible calvario."

El deterioro del nativo de Maryland, de 63 años de edad, puede comprobarse en recientes fotografías tomadas en un hospital militar de la Habana, donde está recluido.
A pensar de las insistentes peticiones de Judy Gross por la liberación de su esposo, el gobierno de Raúl Castro no respondió inmediatamente a su ruego.

El abogado de Gross, Jared Genser, dijo a la agencia de noticias AP, citada por The Washington Post , que Judy Gross llegó a Cuba el 5 de septiembre y se le permitió visitar a su marido cuatro días, tres en el hospital militar y una vez en un hogar protegido cerca de la capital.

Genser indicó que no hay ningún signo de que Gross esté siendo maltratado, pero las condiciones de reclusión son difíciles para él.

Alan Gross fue sentenciado a 15 años de encarcelamiento, y la pérdida de su apelación final, lo dejó sin opciones legales. A principios de este año presentó formalmente una solicitud a la Corte de Suprema de Cuba que le permita visitar en Estados Unidos a su anciana madre, quien sufre las últimas etapas del cáncer de pulmón.

Con este propósito, su abogado busca el apoyo internacional de organizaciones como al Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas, para pedir que se considere su encarcelación como arbitrarias y violatoria de la ley internacional. Aunque la ONU no puede ejercer acciones legales, su influencia internacional puede presionar al gobierno cubano a cambiar su posición.

Cuba acusó a Gross de formar parte de programas multimillonarios norteamericanos para socavar al gobierno y ha señaló que el contratista llevaba equipo sofisticado de comunicaciones. Por su parte, Gross replica que él sólo estaba tratando de ofrecer servicio de internet a la pequeña comunidad judía de la isla.

Los diplomáticos estadounidenses esperaban inicialmente que Cuba liberara a Gross por motivos humanitarios, pero los funcionarios de La Habana insisten en vincular la situación de Gross con la de los cinco agentes cubanos condenados a largas penas de cárcel en Estados Unidos. Washington ha dicho en repetidas ocasiones que no considerara un intercambio, concluye The Washington Post.

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