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Al menos 11 muertos dejó potente terremoto en Chile


El sismo de magnitud 8.3 dejó además decenas de heridos, causó importantes destrozos y obligó a evacuar a más de un millón de personas.

Miles de residentes de Coquimbo, una localidad portuaria del norte chileno, amanecieron el jueves en zonas altas, aterrados por un terremoto de magnitud 8.3, seguido de un centenar de réplicas, que causó 11 muertos y obligó a evacuar a más de un millón de personas.

Las autoridades levantaron la alerta de tsunami en toda la zona afectada aunque mantuvieron la suspensión de la actividad escolar.

La presidenta Michelle Bachelet, quien viajó al norte y recorrió Coquimbo, una de las zonas más afectadas, dijo que la participación del gobierno en las actividades conmemorativas de la independencia se limitará al oficio religioso y desfile militar del sábado.

A su vez destacó la construcción antisísmica de las edificaciones chilenas y la celeridad con que la población evacuó el borde costero. Recordó, al igual que expertos, que este fue el segundo terremoto más fuerte en lo que va del año después del de Nepal en mayo, que con una magnitud de 7,9 mató más de 7.500 personas.

En Coquimbo, 460 kilómetros al norte de Santiago, los residentes caminaban en el lodo, entre techos de zinc arrancados por el terremoto, metales retorcidos y escombros. Las olas del tsunami, de hasta 4,5 metros, penetraron hasta 70 metros al interior del puerto.

"Fue como una bomba atómica", comentó a The Associated Press Enrique Peñailillo, buzo y pescador. Decenas de negocios y viviendas costeras fueron arrasadas. Los habitantes buscaban sus pertenencias como muebles, colchones embarrados y juguetes por varias cuadras aledañas al puerto.

Manuel Esquivel, un electricista de 50 años, opinó que "Chile está preparado" para resistir terremotos devastadores como el del miércoles por la noche. "Si las edificaciones hubiesen sido de menor calidad, la destrucción hubiera sido mucho mayor", agregó.

Decenas de personas esperaron a Bachelet para plantearles sus demandas. La mandataria abrazó a varios damnificados y les anticipó que se preocupará por la seguridad. "Vamos a traer más fuerzas militares y policías", dijo.

En el puerto se perdieron un centenar de locales de pescadores y comida que esperaban verse llenos con los turistas que pensaban visitar la zona con ocasión de las fiestas patrias.

El puerto de Coquimbo, Illapel -280 kilómetros al norte de Santiago- y Tongoy, 430 kilómetros al norte, fueron las zonas más afectadas. El gobierno las declaró zonas de catástrofe para facilitar el envío de fondos.

En su visita a Tongoy Bachelet dijo a los afectados que "sabemos lo tremendo que les ha tocado vivir" y se comprometió a apoyarlos con subsidios económicos.

Bachelet, que culminó su primer mandato (2006-2010) dos semanas después de un terremoto de magnitud 8,8 y un maremoto, en este nuevo período ya enfrentó dos terremotos, dos erupciones volcánicas, aluviones e históricas marejadas.

El alcalde de Illapel, Denis Cortés, dijo a AP que "la locomoción paró debido a los derrumbes, tenemos muchos cables cortados, muros caídos, el cementerio en partes destruido y muchas tumbas abiertas". Cortés estimó que unos 10.000 de sus 35.000 habitantes resultaron afectados.

El sismo se produjo en el Pacífico a las 19.54 (2254 GMT), con epicentro 280 kilómetros al norte-noroeste de Santiago y a 55 kilómetros al oeste de Illapel. Tuvo una profundidad de cinco kilómetros, según sismólogos estadounidenses.

El ministro del Interior indicó que la cifra de víctimas fue "baja, muy baja" en relación con otros "fenómenos de esta magnitud". En el último informe de la Oficina Nacional de Emergencia, entregado por su director Ricardo Toro, se elevaron de 10 a 11 los fallecidos.

Periodistas de AP que viajaron a Illapel y Coquimbo vieron viviendas desmoronadas, con los techos hundidos y boquetes en las paredes, barcos de pescadores sobre el muelle y muchos botes destruidos.

Manuel Moya, de 38 años, y su esposa durmieron en la calle frente a su casa completamente dañada.

"Yo pensé que era el fin del mundo y que íbamos a morir todos. Esto no pasaba, no pasaba", dijo a AP.

"Fue daño total, pero gracias a Dios estamos vivos", agregó recordando que, en el momento del sismo, veía la televisión con su esposa. La sacudida rompió un muro a través del que podían ver partes de la ciudad.

En el balneario de Concón, 130 kilómetros al noroeste de Santiago, las primeras olas del tsunami también ingresaron hacia la ciudad, informó su alcalde Oscar Sumonte. Y en Tongoy las olas avanzaron unos 500 metros sobre la caleta.

El sismólogo Sergio Barrientos precisó que el movimiento de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana provocó una ruptura de unos 200 kilómetros, lo que hace presumir que habrá muchas más réplicas.

El terremoto se sintió en Argentina y Perú y ocasionó una alerta de tsunami que alcanzó a Estados Unidos.

El desalojo de la población fue el mayor en el borde costero decretado desde el terremoto del 1 de abril de 2014 que afectó Iquique, Antofagasta y otras ciudades del norte. Chile tiene más de 4.000 kilómetros de costa.

En Santiago no se ha informado de daños y todos los servicios funcionan con normalidad.

Este es lo que algunos expertos llaman "terremoto mentiroso" ya que la oscuridad no permite ver los daños sino hasta que amanezca. El último terremoto de gran magnitud en el país se registró en el centro-sur en 2010 y dejó medio millar de muertos.

Chile es una de las naciones más sísmicas del mundo por ubicarse en el llamado cinturón del Pacífico y la mayoría de sus edificaciones están diseñadas para soportar fuertes movimientos telúricos. Su población sabe cómo reaccionar ante ellos, por lo que quienes viven en el borde costero evacuan de inmediato hacia zonas altas.

Illapel, cerca del epicentro

Periodistas de The Associated Press que viajaron a la pequeña ciudad agrícola y minera de Illapel, a unos 46 kilómetros del epicentro, comprobaron importantes daños en viviendas que quedaron desmoronadas, con los techos hundidosy grandes agujeros en las paredes abiertas. Una veinte personas resultaron heridas.

Muchos de los residentes pasaron la noche a la intemperie, por temor a las réplicas. Cinco horas después del terremoto se habían registrado una treintena de nuevos temblores, algunos de magnitud superior a 7.

Manuel Moya, 38 años, y su esposa durmieron en la calle, frente a su casa completamente destruida.

"Yo pensé que era el fin del mundo y que íbamos a morir todos. Esto no pasaba, no pasaba. Dicen que fue magnitud 8, pero se sintió como 10", dijo a AP.

"Fue daño total, pero gracias a Dios estamos vivos", agregó recordando que, en el momento del sismo, veía la televisión con su esposa. La sacudida rompió un muro a través del cual podían ver partes de la ciudad.

La mayoría de los 35.000 habitantes de Illapel no tienen luz ni agua. Muchos vivieron el sismo en la plaza mayor, mientras asistían a un concurso de cueca - el baile típico chileno - con motivo de la fiesta de la independencia, el 18 de septiembre.

El alcalde, Denis Cortés, dijo que el terremoto provocó el caos en la zona. "Estábamos preparados para recibir nuestras fiestas patrias. (Era) una ciudad embanderada, a punto ya de iniciar un campeonato de cueca. Y minutos antes de empezar, teniendo nuestra plaza llena, llegó el terremoto y se transformó en un tema de histeria. (Había) mucha gente desmayada, un caos total", explicó el regidor a AP.

Haciendo un rápido balance, Cortés explicó: "Tenemos muchos cables cortados, muros caídos, el cementerio en parte destruido y muchas tumbas abiertas, por lo cual tenemos una emergencia sanitaria (...) Estamos muy cerca del epicentro pero por tener este tipo de construcción y más población, somos los más afectados. Tenemos daños estructurales importantes en edificios públicos".

"Mañana no va a ser grato de evaluar, Estamos hablando de unas 10.000 personas afectadas. Toda la comuna no tiene energía eléctrica", agregó apuntando que el hospital recuperó el suministro de emergencia bien entrada la madrugada.

El mar penetró hasta 70 metros

Un bombero pasa al lado de destrozos causados en Con Con, cerca de Valparaíso, por la penetración del mar que siguió al sismo,
Un bombero pasa al lado de destrozos causados en Con Con, cerca de Valparaíso, por la penetración del mar que siguió al sismo,

Ricardo Toro, director de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior, indicó en las primeras horas tras el temblor que a algunas ciudades llegaron olas más intensas de lo habitual. Además de en Illapel, se registraron en Pichilemu, Valparaíso, Coquimbo, Bucalemu, Huasco, Constitución, Caldera, Chañaral, San Antonio, entre otras.

La ciudad más afectada por la altura del agua fue Coquimbo, donde se estima que penetró unos 70 metros hacia zonas pobladas. En el balneario de Concón, 130 kilómetros al noroeste de Santiago, las primeras olas del tsunami también ingresaron hacia la ciudad, informó su alcalde Oscar Sumonte.

Toro dijo que "no hay un grado de afectación" mayor y llamó a la ciudadanía que vive en la costa a evacuar con tranquilidad sus casas y dirigirse a lugares con al menos 30 metros de altura sobre el nivel del mar.

Esperan más réplicas

El sismólogo Sergio Barrientos precisó que el movimiento de las placas tectónicas de Nasca y Sudamericana provocó una ruptura de unos 200 kilómetros, lo que hace presumir que habrá muchas más réplicas.

La evacuación de la población fue la mayor en el borde costero decretada desde el terremoto del 1ro. de abril de 2014, que afectó Iquique, Antofagasta y otras ciudades del norte. Chile tiene más de 4.000 kilómetros de costa.

En Santiago no se ha informado de daños, y las autoridades educacionales indicaron que el jueves habrá clases normales. El tren subterráneo se detuvo por precaución, en plena hora pico, y reanudó el servicio luego de una revisión de las vías, mientras que en el aeropuerto las autoridades informaron que no hubo daños estructurales y que sólo se suspendieron temporalmente los vuelos por seguridad.

En la región de Tarapacá, en el norte, sí se cancelaron las clases.

El último terremoto de gran magnitud en el país se registró en el centro-sur en 2010 y dejó poco más de 500 muertos.

Chile es una de las naciones más sísmicas del mundo por ubicarse en el llamado cinturón del Pacífico, y la mayoría de sus edificaciones están diseñadas para soportar fuertes movimientos telúricos. Su población sabe cómo reaccionar ante ellos, por lo que quienes viven en el borde costero se trasladan de inmediato hacia zonas altas.

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