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La campaña contra la cuenta de Yoani en Twitter pretendía poner al descubierto que la enorme cantidad de seguidores que tiene en esta red social, más de 214.000, habían sido generados con mucho dinero y tecnología.

El régimen sigue con su cruzada particular contra la bloguera Yoani Sánchez. No hay nada que frene esa inquietud y para eso incluso le está cogiendo el gusto a movilizar sus bases en la blogosfera para realizar acciones virtuales que sigan con el intento de erosionar la imagen de la bloguera cubana. La última acción en este sentido ha sido recientemente la publicación de un artículo de Salim Lamrani en el periódico mexicano La Jornada, en el que se cuestionaba la cuenta que Yoani Sánchez tiene en Twitter. Este artículo después fue el origen de una campaña en esa misma red social, animada por las brigadas cibernéticas del régimen bajo la etiqueta #YoaniFraude.

No es la primera vez que Lamrani intenta desprestigiar a la bloguera quien, por otro lado, está aguantando muy bien los embistes del aparato de propaganda progubernamental, un síntoma que esas artimañas ideadas desde La Habana poco convencen en el mundo, más bien son pasto para castristas convencidos (o de fe) que de haberlos, en el mundo, los hay. Ellos inventan sus propias fábulas y ellos mismos las consumen y las comparten en sus redes. La campaña contra la cuenta de Yoani en Twitter pretendía poner al descubierto que la enorme cantidad de seguidores que tiene en esta red social, más de 214.000, habían sido generados con mucho dinero y tecnología.

Lamrani clacula que por la cantidad de mensajes que Yoani manda al mes podría estar gastando 400 CUC. Obviamente es el precio que el gobierno cubano hace pagar a sus ciudadanos por el uso de una tecnología que le tiene prohibida, no tan solo por razones ideológicas sino también económicas. Efectivamente, Yoani cuenta con una gran cantidad de seguidores, y además dispone de una red de personas que la apoyan y están dispuestas a recargar su móvil cuando lo necesite. Ventajas del networking, algo que está muy de moda. Los castristas llevan tanto desfase con la vida moderna y real que es normal que todo esto les inquiete y consideren que se trata de un complot de la CIA. ¿Que no entiendo nada? Pues meto a la CIA y al Imperio de por medio.

Entre los sorprendentes argumentos que usan esta vez los castristas para desprestigiar la cuenta de Yoani en Twitter es que ella sigue a muchos de sus seguidores, por lo que, aseguran, necesitaría mucho tiempo de conexión a Internet para poder corresponder a las personas que le siguen. No deja de ser un argumento absurdo cuando esto se puede hacer de forma automática y gratis con sencillas aplicaciones que están disponibles libremente en el mercado. Así que no es necesario pagar mucho -en realidad, nada- para poder activar la opción que permite que tu cuenta en Twitter siga automáticamente a aquellos que te siguen.


A pesar de que en Cuba se invierte mucho tiempo y dinero en mover los perfiles en las redes de las figuras claves del régimen, no hay ninguna que por el momento haya superado en número de seguidores a Yoani Sánchez. Fidel Castro sigue estancado en más de 190.000 seguidores, todavía ni tan siquiera ha logrado pisarle los talones a la autora de Generación Y. Mucho menos atractivo parece ser el perfil de Raúl Castro, que tan solo cuenta con unos 10.400 seguidores. Su hija, Mariela, solo ha logrado unos 6.000. Así pues, a pesar de todo, Yoani Sánchez suma más seguidores que Fidel, Raúl y Mariela Castro juntos.

El aparato de propaganda del régimen está intentando por todos los medios conseguir que una de sus campañas en Twitter logre un trending topic, es decir, que uno de sus hash tags con objetivos propagandísticos se cuele por unas horas entre los temas más comentados en la red social. Por el momento, nada de eso ha conseguido y, al no conseguirlo, ha insinuado que se han producido manipulaciones por parte de una mano oscura. Pero menos lo va a conseguir con acciones del tipo #YoaniFraude que solo convencen a castristas convencidos y nos invitan a establecer comparaciones que pueden resultar comprometedoras.

Lo más absurdo de esta campaña es que intentó comparar el gasto de 400 CUC de los tweets de Yoani al mes con el gasto que esto representaría si fuera francesa. Según Lamrani, entonces sus tweets le costarían unos 25.000 euros al mes. Pero comparen en todo caso lo que debería gastar un francés, un español o un suizo al mes para conseguir un litro de leche diario en Cuba. Veríamos dónde está el verdadero fraude. Pues si hacemos cálculos, por un litro de leche en Cuba se pueden llegar a pagar 2,85 CUC, lo que si un cubano fuera francés tendría que pagar al mes más de 5.300 euros. En leche, al año, pagaría más de 64.000 euros. Me pondré de ejemplo, y solo diré que en los bajos de mi edificio en Barcelona hay un supermercado en el que un litro de leche me cuesta 0,52 euros, por lo que si consumo un litro diario, al año habré pagado unos 190 euros en total. Y ahora, sigamos hablando de fraudes.

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