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Cines 3D y la inversión por cuenta propia


Varios hombres conversan en la puerta de un cine 3D de propiedad privada en La Habana (Cuba).

Los cuentapropistas del cine 3D cercaron, colocaron marquesinas, puertas de cristal, aire acondicionado, asientos; pintaron y sembraron plantas. Ahora se publica que las salas de 3D nunca han sido autorizadas.

En Alamar, entre los negocios establecidos de mayor inversión, sobresale un espacio dedicado a la reproducción de cine en 3D, ubicado en un local del Centro Comercial de la zona 6, el cual se reconocía hace un tiempo por su empleo para la venta de ropa de uso que llega al país, “chopi trapo” (de shopping) como le llama la gente.

El espacio fue transformado ostensiblemente de como fue y diferenciado de los feos y cuadrados edificios, mayormente descuidados.

Es decir, lo cercaron con peerles, colocaron un andamiaje como marquesina, pusieron puertas de cristal, techaron la entrada al sitio, colocaron una consola mediana de aire acondicionado, además de los asientos y la tecnología necesaria para esto; pintaron las paredes y sembraron plantas. La programación era variada —según dicen— pues siempre aplacé la visita.

Con precio de 25 MN para niños y 50 para adultos, similar a las discotecas y otros lugares de esparcimiento en la capital.

Dentro del barrio he visto otro 3D en un apartamento y probablemente existan más, pues Alamar es un lugar extenso y bien poblado.

Ahora se publica oficialmente que “…la exhibición cinematográfica, que incluye a las salas de 3D, así como la organización de juegos computacionales, nunca han sido autorizados…”. Esto se parece a aquel decir cubano de “compró pescado y le cogió miedo a los ojos”, porque si no fueron los organismos estatales los que las autorizaron; quiénes lo hicieron?, Por qué existen muchas salas de este tipo por La Habana?

Dentro de la dirección del país puede existir temor a la diferenciación social de un grupo por la riqueza acumulada, aunque es evidente que algunos ya la poseen. Esto porque muchos de los espacios legales han beneficiado más al que ha fomentado un capital -de diversas maneras, aunque algunos lo lograron trabajando-, que al resto que si esta en desventaja.

Para algunos Cuentapropistas, realizar la inversión inicial y precisa, en aras de lograr el negocio deseado, no es cosa fácil, aunque tal vez otros más capacitados o socorridos por familiares o amigos lo logren de mejor manera.

Esta inversión necesita pasar por un mercado que la sustenta: soldadores, albañiles, plomeros, electricistas y otros Cuentapropistas, agregando las compras en tiendas en divisas.

Entre ellas se incluyen la máquina de hacer guarapo, la de hacer churros, -la de churros rellenos es aún más cara-; los bicitaxis, el timbiriche en que se fríe, o el aparato para lograr algodón de azúcar o rositas de maíz; la máquina que desfibra el coco, así como carretillas, aparatos rodantes, la realización de diversas herramientas o piezas de recambio.

Quiero decir, que es difícil entender por el afectado que después de una inversión de cualquier magnitud e iniciado el negocio, sea cual sea, se prohíba, perdiendo el esfuerzo realizado y el dinero invertido.

Me refiero al cubano que siente que su trabajo sí reporta el dinero para cuidar de su familia, el ingreso que sí pesa -el cubano que no es un vago y si un trabajador desestimulado-, quien ha preferido el trabajo por cuenta propia por encima del estatal.

Gente que tal vez se veía antes en las esquinas bebiendo ron o quién sabe pensando en qué, ahora se esfuerza en “pinchar”.

Esa nota de prohibición que ha sido publicada le confirma una vez más a la gente en Cuba, como escuché decir ahora y en muchas ocasiones anteriores, de que “Aquí las cosas son temporales. Que hay que aprovechar el momento antes de que se acabe (expire) o que las cosas en Cuba nunca van a cambiar”.

“No se trata, en lo más mínimo, de dar un paso atrás…” –publican en el periódico; al parecer se refieren nuevamente a la estrategia económica, porque si hubo ilegalidades por parte de los organismos del gobierno local o cualquier otra, debieron ser más claros y evidenciarlo ante la población. Porque de esta manera sigue siendo un paso atrás en la “conciencia” de que hay que trabajar por la transparencia y los mejores logros en el país.

Alguien me decía de camino a casa “…es el regreso de los asaltos y el mercado underground, pues la gente –hasta los que han robado alguna vez, que estuvieron presos- asumieron que esta oportunidad les proporcionaría un trabajo real…”.

(Publicado originalmente en Havana Times el 11/15/2013)

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