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Canadiense admite abuso sexual infantil en Cuba


La noticia en el Toronto Star
El canadiense James McTurk admitió los delitos cometidos contra niñas cubanas tan pequeñas como de tres años de edad, durante una breve comparecencia en la corte.

La fiscalía considera solicitar una orden de "delincuente peligroso" por lo que podría pasar el resto de sus días en prisión.

A sus 78 años, McTurk es el primer canadiense condenado por delitos sexuales cometidos contra menores en Cuba, tras declararse culpable el viernes de seis cargos en su contra, uno de producir pornografía infantil, otro de importación de pornografía infantil, tres de interferencia sexual y uno más de invitación a tocamiento sexual, explica una nota del Toronto Star.

En el juicio fueron presentados los videos y fotografías que incluyen imágenes cercanas de las partes del cuerpo de las niñas y McTurk en situaciones sexuales con los mismos niños. En un video McTurk se ve forzando su lengua en la boca de una niña de 3 años de edad, que se resistía.

En una entrevista con los detectives después de su detención, McTurk dijo que conocía a la abuela de las chicas que aparecen en las imágenes.

"Ella estaba en la playa y tenía hambre, así que le dio de comer", aseguró la fiscal Anna Stanford y aseguro que el anciano mantuvo contacto con ella y se quedó con su familia regularmente cuando visitó Cuba. "Él le dio un par de cientos de pesos - aproximadamente $ 240 - cada vez que visitó ".

Recientemente el periódico de Ontario citó un informe confidencial, fechado en 2011, de la Real Policía Montada del Canadá, que obtuvo gracias a las leyes locales de acceso a la información, donde se identifica a Cuba como uno de los destinos más populares de las Américas para el turismo sexual pedófilo.

El informe sostiene que la isla caribeña se ha convertido en un imán para hombres ansiosos de tener relaciones sexuales con niñas impúberes, algunas de sólo cuatro años.

Durante cuatro meses, un equipo de reporteros del Star –en conjunto con colegas del diario miamense El Nuevo Herald-- sondeó este comercio ilícito desde las calles de La Habana hasta las más altas esferas del sistema judicial, entrevistando a policías, políticos, diplomáticos y ciudadanos que trabajan para prevenir los abusos sexuales contra la infancia.

Encontraron que, por apenas 30 dólares la noche, se puede tener relaciones sexuales con niñas. Una red de empleados de hotel, taxistas y proxenetas ofreció arreglar un encuentro con un turista, por un precio módico. Hallaron asimismo que algunas familias pobres están tan desesperadas por dinero -o tan deslumbradas por regalos y bienes materiales no disponibles en Cuba - que empujan a sus hijas a la prostitución.

El resultado ha sido que los canadienses figuran entre los clientes más entusiastas del comercio sexual infantil cubano. “Si no hacen algo estúpido - como llevar fotos pornográficas a un establecimiento comercial para imprimirlas - son pocas las posibilidades de que sean capturados”, concluye diciendo el Toronto Star.

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