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Creará Venezuela moneda paralela


Billete-protesta de los estudiantes venezolanos contra las devaluaciones

La creación del Sistema Complementario de Divisas (Sicad) complicaría la economía venezolana con tres tipos de cambio diferentes.

Si Cuba tiene dos monedas (CUC convertible, igual a 25 pesos cubanos o CUP) y no acaba de encontrar la manera menos traumática de unificarlas, Venezuela, en su camino al “mar de la felicidad” socialista, tendrá ahora tres monedas, informa el diario madrileño ABC.

El Gobierno de Caracas ha decidido instaurar un nuevo Sistema Complementario de Divisas (Sicad) distinto al sistema oficial, la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), y al sistema que rige en el mercado negro. O sea, que el país tendrá tres tipos de cambio: diez o doce bolívares por dólar (Sicad); 6,30 bolívares frente al dólar (Cadivi); y 30 bolívares por dólar en el mercado negro o paralelo.

El Sicad funcionará como un «sistema de subasta de divisas» a través del cual se entregarán a empresas privadas las divisas controladas por el estado, informó el ministro de Finanzas, Jorge Giordani. El requisito para participar en el Sicad es que la empresa esté inscrita en el Registro de Usuarios del Sistema de Administración de Divisas (Rusad).

El nuevo mecanismo actuará a la par del sistema oficial, Cadivi. «El Gobierno va a intentar fortalecer el mercado de divisas complementario frente al Cadivi, porque así la tasa de cambio será más alta», dijo a ABC José Guerra, profesor de Economía en la Universidad Central de Venezuela.

MULTIPLICACIÓN DEL CAOS

ABC titula su información “Venezuela multiplica el caos económico al incorporar un nuevo sistema de divisas”.

En un artículo sobre la postergada unificación de la doble moneda en Cuba, el economista cubanoamericano Carmelo Mesa-Lago cita a un especialista de la Comisión Económica para América Latina, la CEPAL. Según Jorge Mattar, la doble moneda crea distorsiones en contabilidad fiscal y en política monetaria, e impide la creación de un mercado verdaderamente financiero.

También distorsiona los costos lo cual impide conocer con certeza la productividad de las empresas, reduce el tamaño del mercado interno y de las cadenas económicas, y esconde subsidios e impuestos incorrectamente asignados.

Además, el sobrevaluado CUC incrementa el valor de las exportaciones a la par que reduce el valor de las importaciones, lo cual agrava el déficit en la balanza comercial de mercancías que en 2011 sobrepasó US$7.000 millones.

En el aspecto social, los salarios y pensiones —oficialmente reconocidos como insuficientes para cubrir las necesidades básicas— se abonan en CUP, mientras que las compras adicionales que hace la población a fin de suplementar las magras raciones de alimentos se pagan en CUC.

Además, la doble moneda expande las desigualdades en el ingreso. Por ejemplo, el salario promedio mensual estatal en 2012 era de 460 CUP que no llegaban a 20 dólares mensuales, pero el dueño de una paladar con 50 sillas que cobra en CUC puede ganar hasta 20.000 dólares al mes, o sea, 1.000 veces más.

Mesa-Lago termina diciendo que hasta ahora las reformas estructurales en la isla no han logrado un aumento substancial de la producción, lo cual es esencial para eliminar la perniciosa dualidad.

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