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Puig lo ha aprendido todo en Grandes Ligas


Estadio de los Dodger en de Los Angeles
Juzgando tal vez que Yasiel Puig había metido muy pronto las narices en el Big Show, las Grandes Ligas del béisbol norteamericano, allí mismo --en la nariz-- fue que Ian Kennedy, pitcher de Arizona, le disparó al muchacho de Cienfuegos un pelotazo de 92 millas por hora.

Fue este martes, cuando Puig jugaba en el terreno de su equipo, Dodgers de Los Ángeles, delante de una afición que lo ha adoptado como un hijo y que ya exhibe en las tribunas las camisas con su nombre. Vean un compendio de su impetuosa irrupción en la pelota estadounidense:

3 de junio: debuta bateando de cuatro-dos ante Padres de San Diego, incluido un hit en su primera vez al bate; captura un fly en el noveno inning y dobla al corredor Chris Denorfia que regresaba a primera base, para un doble play que preserva la victoria de 2-1.

4 de junio: dispara dos jonrones, un sencillo e impulsa cinco carreras en el resultado de 9-7.

5 de junio: se va en blanco en la despedida de los Padres, con dos ponches, los primeros en su expediente.

6 de junio: batea un sencillo y su primer jonrón con bases llenas; su equipo arrolla 5-0 a Bravos de Atlanta.

7 de junio: de tres-uno, su cuarto cuadrangular en cinco partidos. Algunos expertos lo comparan con Bo Jackson, un hombre que fue Todos Estrellas en Grandes Ligas y en el fútbol.

8 de junio: de cuatro-dos.

9 de junio: de cinco-tres al concluir el duelo con Atlanta. Ya acumula los méritos para que, horas después, sea proclamado el Jugador de la Semana de la Liga Nacional: segundo jugador a partir de 1900 en pegar cuatro bambinazos en sus primeros cinco juegos (lo hizo Mike Jacobs, de los Mets, en 2005) y tercer rookie que produce 10 carreras en el mismo lapso.

Es además el primer novato de Dodgers que gana la distinción de Jugador de la semana después de Andre Ethier (2006).

10 de junio: de cuatro-tres contra el visitante Arizona.

11 de junio: después de fallar dos veces en el encuentro, es golpeado en el rostro en el sexto inning.

Sentado en el terreno, Puig es atendido durante varios minutos por los paramédicos de los Dodgers y finalmente se mantiene en el juego. Pero un inning más tarde los árbitros lo ven sacar las manos con velocidad relampagueante --se habían vaciado los dugouts por otro pelotazo de Kennedy-- y es uno de los expulsados al cabo de la cámara húngara.

A esa hora, en Cuba, Villa Clara derrotaba 4-0 a Matanzas en el primer programa de la final por el título y era noticia de último minuto la decisión del béisbol de la Isla de participar en la Serie del Caribe de 2014. Cienfuegos, sin Yasiel Puig, fue eliminado unos días antes en sus aspiraciones de representar a Cuba.

Bate en mano, el número 66 de los Dodgers, el muchacho que aprendió a jugar en Palmira, parece señalar, sin proponérselo, el camino final de los peloteros cubanos. La fórmula es sencilla y atractiva: mostrar calidad y ganar millones de dólares.
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