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Yasser Gómez de Industriales a la meta de Las Mayores


Yasser Gómez

El pelotero cubano que con escasos 20 años fue medallista de plata en la Olimpiada de Sydney 2000 asegura que seguirá luchando por llegar a las Mayores.

Yasser Gómez no podía obviar su llamada telefónica a Lola, allá en Centro Habana, por el Día de las Madres. Tal vez ese apego a su familia fue lo que le hizo postergar una y otra vez --casi hasta lo imposible—su decisión de saltar del béisbol cubano hacia nuevos horizontes, aquí en Estados Unidos.

Pero el cambio de chamarreta, de sus queridos Industriales a las ligas rentadas de la cuna del béisbol, y su mudanza hacia otras latitudes, no ha sido para Yasser un sendero de rosas. Tres años después de pisar suelo norteamericano, y al cabo de una fallida incursión por República Dominicana –estuvo en un campo de entrenamiento de Bravos de Atlanta--, el outfielder zurdo de la habanera calle de Espada aguarda aún por su documento de residencia en la Unión.

--“La espera por la residencia, eso es lo que me ha impedido aceptar más de una invitación para jugar en el Caribe”, me explica el pelotero, del otro lado del teléfono, enfundado en el traje de los River Sharks de Camden, New Jersey.

--“River Sharks es un equipo de la liga independiente del Atlántico; comenzamos a jugar el 18 de abril, serán 140 partidos, y hasta el día de hoy me mantengo como primer bate”, agrega el ex número 5 de Industriales.

Hay, para los peloteros cubanos que escapan de la Isla, una cara amable en el deporte de Estados Unidos. Es la misma que le sonrió a Yoenis Céspedes, para su inmediato salto al lineup regular del Oakland; la que se asombró ante las 105 millas de velocidad en los lanzamientos de Aroldis Chapman en el box del Cincinnati, y la que se prodigó entregándole millones a Yasiel Puig, todavía a la espera de su debut como jardinero de los Dodgers.

Sin embargo, para Yasser Gómez --el muchacho que con escasos 20 años e integrando el equipo nacional de Cuba fue medallista de plata en la Olimpiada de Sydney 2000--, el rostro del profesionalismo, sin mostrar exactamente una mueca, ha exhibido un ceño fruncido.

“Pero no me rindo. Puedes decirles a los aficionados que me recuerdan que seguiré luchando por llegar a las Mayores. Que tengo la libertad para ascender hasta donde me lo permitan mis facultades, nadie me va a vetar por mis ideas, y que lo que me sobra es esperanza”, concluyó.
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