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Juego de espías


Un mural alusivo a los cinco cubanos condenados en Estados Unidos por integrar la red de espionaje "Avispa".

Mientras a cada paso por las calles de La Habana, usted se encuentra un afiche o una consigna por la libertad de los cinco espías, los habaneros nunca han visto el rostro de Ana Belén Montes.

Cuando usted camina por las calles de La Habana, lo habitual es encontrarse, cada medio kilómetro, un cartel o una valla publicitaria con los rostros de los espías cubanos presos en Estados Unidos (eran cinco, ahora son cuatro).

O un lema de Fidel Castro diciendo "Volverán". Desde edades preescolares, a los niños se les habla sobre los ‘5 héroes’. Con frecuencia, en murales del sindicato o matutinos laborales, se recuerda la injusta ergástula de ‘los 5 luchadores antiterroristas’.

El colmo es que en algunos partidos de béisbol, donde hace 54 años no se emiten comerciales, en una pausa los comentaristas charlan sobre los espías.

La gente recibe un desmedido bombardeo informativo sobre el tema. A diez personas les pregunté, para ver hasta dónde conocían sobre el caso de los agentes cubanos presos en Estados Unidos.

Onelio, taxista: “Nunca he entendido bien ese asunto. Pero creo que condenar a dos cadenas perpetuas a un hombre es demasiado”. Mireya, oficinista: “Ellos estaban en Estados Unidos para impedir actos terroristas contra Cuba”.

Jorge, estudiante universitario: “El gobierno cubano no cuenta la historia completa. Eran doce agentes, siete colaboraron con el FBI y cinco no. Por la actitud de esos cinco, además de condecorarlos como héroes de la patria, las autoridades hacen una incesante campaña por su liberación”.

En esa cuerda piensa el resto de los entrevistados. Unos más informados que otros. Los diez dijeron sentirse hastiados. “Esos espías me salen hasta en la sopa. Si hay un concurso de poesía, allí están los poemas enviados por Antonio Guerrero desde la cárcel”, confiesa un bodeguero.

Para justificar la constante infiltración de espías al sur de La Florida, el régimen alega razones de seguridad nacional y de lucha contra el terrorismo. Como atenuante a los 5 agentes presos desde 1998 en Estados Unidos (aunque René González ya se encuentra en libertad condicional), se alega que Fidel Castro envió un dossier a Bill Clinton con información recopilada por la Red Avispa, donde se alertaba a las autoridades sobre presuntas acciones terroristas en suelo norteño.

Los medios nacionales manipulan descaradamente el tema. Sucede que el gobierno de Estados Unidos no considera terroristas a los cubanos anticastristas afiliados a diferentes organizaciones en Miami.

Los Castro podrán tener motivos de peso al querer penetrar las organizaciones de exiliados. Pero eso se llama espionaje. Si te pillan, debes cumplir una sanción.
Otro error de apreciación es suponer que Barack Obama administra Estados Unidos como los hermanos de Birán la isla. Obama no puede inmiscuirse en las sanciones promulgadas por tribunales de justicia.

Estados Unidos es un estado de derecho. El presidente no tiene la potestad de alzar el teléfono y llamar a las prisiones donde se encuentran detenidos los agentes cubanos y pedirle al jefe del penal que los libere.

Obama es el presidente de la nación, no el dueño de una finca. Los hermanos Castro, en cambio, sí gozan de esos privilegios. Gobiernan el país como si se tratase de un campamento militar.

Alan Gross, el contratista estadounidense preso por introducir equipos satelitales a la comunidad judía local, puede ser liberado tras una decisión personal de Raúl Castro.

Los medios cubanos no cuentan la historia completa de la Red Avispa. En Cuba, poco o nada se sabe del resto de espías que desertaron y colaboraron con el FBI.

Tampoco se aclara si la misión del grupo era evitar acciones subversivas o desestabilizadoras contra Cuba por parte de organizaciones anticastristas de La Florida, por qué varios de sus agentes trabajaban en bases militares estadounidenses y enviaban material clasificado a la isla.

En la prensa oficial no salen a la luz determinadas noticias relacionadas con espías. Es el caso de Ana Belén Montes, quien enviaba información secreta de altísimo nivel a los servicios especiales castristas.

De origen puertorriqueño, Montes es conocida como la 'Reina de Cuba'. Una estirada funcionaria de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), que al mejor estilo de los tiempos de la Guerra Fría, enviaba mensajes de radio codificados al régimen cubano.

Fue detenida en 2001 y condenada a 25 años, luego de un trato con la fiscalía. Lleva 12 años encarcelada. En la isla no se habla de ella. La 'Reina de Cuba' no existe para los cubanos.

Según Héctor Pesquera, quien estuviera al frente del FBI en Miami, se piensa que en Tampa, Orlando y Miami, los servicios especiales de Castro en diferentes niveles, universidades y grupos anticastristas, tienen situados alrededor de 3 mil espías.
Mientras a cada paso por las calles de La Habana, usted se encuentra un afiche o una consigna por la libertad de los cinco espías, los habaneros nunca han visto el rostro de Ana Belén Montes.

Montes no le cuadra al aparato publicitario cubano. La información que manejaba la espía estrella de Fidel Castro no era precisamente sobre vuelos de avionetas que lanzaban octavillas sobre la capital.

Era información secreta y estratégica de la inteligencia de Estados Unidos. Una buena pregunta sería saber qué hacían con esa información los servicios secretos criollos.
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    Iván García, desde La Habana

    Nació en La Habana, el 15 de agosto de 1965. En 1995 se inicia como periodista independiente en la agencia Cuba Press. Ha sido colaborador de Encuentro en la Red, la Revista Hispano Cubana y la web de la Sociedad Interamericana de Prensa. A partir del 28 de enero de 2009 empezó a escribir en Desde La Habana, su primer blog. Desde octubre de 2009 es colaborador del periódico El Mundo/América y desde febrero de 2011 también publica en Diario de Cuba.

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