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Colombia: Penas por crímenes de guerra podrían suspenderse


El abogado sudafricano y mediador en conflictos internacionales Brian Currin (d) asiste en Bogotá (Colombia), al segundo foro sobre participación política del proceso de paz colombiano.

"Es una decisión política que en su momento tendrá que tomar el Congreso, pero aún no está definida", añadió el fiscal general de Colombia, Eduardo Montealegre.

El cumplimiento de penas por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos durante el conflicto armado de Colombia podrían suspenderse si se suscribe un acuerdo de paz con la guerrilla comunista FARC, consideró el fiscal general Eduardo Montealegre.

"Si se llega a un acuerdo de paz en La Habana, el Congreso podrá determinar a través de una ley estatutaria si esas sentencias pueden ser suspendidas", dijo Montealegre en una entrevista que publica este lunes el diario El Tiempo.

"Es una decisión política que en su momento tendrá que tomar el Congreso, pero aún no está definida", añadió el fiscal.

El Congreso de Colombia aprobó el año pasado una reforma constitucional que permite conceder beneficios como la suspensión de la ejecución de penas a los jefes guerrilleros en caso de que se llegue a una desmovilización, y plantea medidas de reparación y acceso a la verdad para las víctimas.

Esa reforma también prevé que los líderes guerrilleros tengan representación política, aunque los condenados por delitos de lesa humanidad no podrán optar a cargos de elección popular.

Aunque los principales líderes guerrilleros han sido ya condenados en ausencia por diversos delitos, hasta ahora ninguno tiene sentencia por delitos de lesa humanidad o crímenes de guerra.

"Mientras exista el marco jurídico actual seguiremos investigando como una hipótesis muy seria de trabajo que ellos hayan incurrido en delitos de lesa humanidad y en crímenes de guerra. Investigaremos, acusaremos y los llevaremos a juicio", aseveró el fiscal.

Sin embargo, el funcionario insistió en que la Constitución "permite que aunque se trate de ese tipo de delitos puede llegarse hasta a suspender las condenas".

Las FARC, la principal guerrilla de este país y la más antigua de América Latina, lleva a cabo un proceso de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos mediante una mesa de diálogo instalada a fines de 2012 en Cuba.

Las dos delegaciones trabajan sobre una agenda que incluye el desarrollo rural, la participación política, las drogas ilícitas, el abandono de las armas, y la reparación a las víctimas.

Según el fiscal, el beneficio de suspensión de penas debería considerarse también para los militares.

"Debemos pensar en mecanismos de penas alternativas, de suspensión de las penas en los casos en que determine el Congreso por hechos que estén estrechamente ligados con el conflicto, para los militares que han cometido graves violaciones de los derechos humanos", opinó Montealegre.

"Si queremos construir una paz estable y duradera hay que incluir a todos los actores del conflicto, y desde el punto de vista del derecho internacional humanitario los militares lo son", precisó.

En Colombia actúa también otra guerrilla izquierdista, el ELN, que no participa hasta ahora del proceso de paz.

El conflicto armado colombiano, en el que también han intervenido otros grupos guerrilleros, paramilitares de derecha, narcotraficantes y agentes de la fuerza pública, ha dejado en los últimos 50 años unos 600.000 muertos y más de 3,7 millones de desplazados por la violencia.

Entretanto, el abogado sudafricano Brian Currin, quien participó en el diseño de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica, afirmó hoy que el éxito del proceso de paz en Colombia pasa por el compromiso de las FARC de "deponer las armas" de forma irreversible.

"La cuestión más importante es construir confianza" en el momento actual en el que se encuentra el diálogo en La Habana, remarcó Currin en una entrevista con Efe, al precisar que ésta es una garantía para que ambas partes alcancen "acuerdos duraderos" y pongan fin al largo conflicto armado.

Dijo que para lograr un proceso exitoso es necesaria "la capacidad del movimiento (guerrillero) de operar libremente como un partido político sin limitaciones o restricciones de cualquier naturaleza", así como "un liderazgo político" de alto perfil por parte del Gobierno.

Currin es uno de los invitados internacionales al foro que se celebra desde el domingo en Bogotá sobre una posible participación de las FARC en la vida política, organizado por la ONU y la Universidad Nacional de Colombia.

Este foro busca reunir experiencias y propuestas que serán trasladadas a la mesa de La Habana, donde la guerrilla y el Gobierno colombiano negocian la paz desde el pasado noviembre.

Los 1.400 delegados que participan en el foro se reúnen hoy en mesas de discusión a puerta cerrada para preparar sus conclusiones, que se harán públicas este martes y después serán trasladadas a las delegaciones del Gobierno y las FARC en La Habana.
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