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Lo que no produce la reforma de Raúl


Fotografía de archivo. Un cocinero prepara arroz y pollo fritos en el Malecón de La Habana (Cuba).

El Gobierno de Cuba disminuyó la importación de productos lácteos y huevos de $103.6 millones en 2010 a $80 millones en 2012.

El pollo que se hoy se frie en los sartenes cubanos proviene en su mayoría de Estados Unidos, a pesar del embargo norteamericano a la isla.

Las importaciones de carne y despojos comestibles, que Cuba realizó el pasado año sumaron sólo $70 millones de dólares, de los cuales $58 millones fueron compradas a Estados Unidos. Brasil, quedó en un lejano segundo lugar, con $8.7 millones.

Hace apenas tres años, en 2010, Cuba importaba $167 millones anuales en ese rubro. No es de extrañar que el desplome en esas importaciones está teniendo un impacto directo en la mesa de los cubanos.

Las seis onzas mensuales de pollo por persona, que se venden a través de la libreta de racionamiento a un precio subsidiado, no cubren las necesidades familiares; y en el mercado con divisas la libra de pollo que se vende a 1.50 CUC, no está disponible para la mayoría de los bolsillos.

El gobierno no ha publicado hasta la fecha las cifras de la producción avícola nacional, aunque un informe divulgado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) reconocía que “la ganadería acumula al cierre de diciembre de 2012, un decrecimiento de un 4,3% con relación al pasado año.

Tampoco a la carne de cerdo le fue mejor en 2012.

“Este año (2012) se entregan a sacrificio de ganado porcino 15,100 toneladas menos de carne con respecto al año 2011”,dijo la ONE.

La venta de leche fresca en los mercados normales del país continúa siendo un sueño para los cubanos mayores de siete años, a pesar de las promesas del gobernante Raúl Castro. En los mercados agropecuarios de venta libre, cuando se puede encontrar alguna leche fresca, hay que pagar $5 pesos cubanos por un litro.

​En 2012 la venta directa de leche fresca a la población fue inferior en 18,1 millones de litros a las del pasado año, según la ONE.

​A esa disminución en la producción lechera habría que añadir que las importaciones de leche, productos lácteos y huevos de ave, cayeron de $103.6 millones de dólares en 2010 a $80 millones el pasado año.

La gallinas ponedoras cubanas al parecer se unieron a las vacas lecheras en ese rosario de incumplimientos. En 2012 produjeron 83.9 millones de huevos menos que el año anterior.

Por lo menos hay tres categorías de ventas con sus respectivos precios: Cinco huevos mensuales por persona a $0.15 cada uno y otros cinco a $0.90 por unidad, ambos por la libreta de racionamiento. En los agromercados de venta libre, cuando hay existencias, cada huevo cuesta $1.50 en moneda nacional.

En consecuencia, los precios del huevo, un alimento de primera importancia en la canasta básica se han disparado drásticamente.

El huevo es uno de los productos más caro para un trabajador cubano que recibe un salario promedio por hora de $2.75. Para comprar un huevo en el mercado libre se necesita emplear media hora de trabajo.

Si acaso puede comprar un litro de leche en ese mismo mercado necesita otras dos horas más de trabajo.

Y si hablamos de carne de pollo, en el mercado de divisas, entonces ya eso son palabras mayores: el equivalente a $36 pesos la libra en moneda nacional; algo más que un día y medio de trabajo.

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