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Un pronóstico americano para las antiguas naciones de URSS


El Director Nacional de Inteligencia estadounidense, James Clapper, testifica en el Senado durante la presentación del informe anual 2013 del Comité de Inteligencia sobre las amenazas contra intereses de EE.UU. en el mundo.

En el informe que presentara esta semana el director de la oficina de inteligencia nacional, James Clapper, se evaluaron varios países de la ex Unión Soviética.

Un repaso rápido sobre las naciones del Cáucaso y el Asia Central, presenta que tras la derrota Mijail Saakashvili en las elecciones parlamentarias georgianas de octubre del 2012 y la llegada al gobierno de su archirrival Bidzina Ivanishvili acelera el mejoramiento de las relaciones entre Rusia y Georgia. El traspaso de poder es considerado un riesgo de inestabilidad política, asegura un informe presentado por el director de la oficina de inteligencia nacional, James Clapper

En el analisis que abarca varios países de la ex Unión Soviética, los analistas estadounidenses no avisoran una solución a corto o mediano plazo al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por el Nagorno-Karabaj, chispa que inició los conflictos territoriales en la URSS.

Para el Asia Central se afirma que “los mandatarios asiáticos han dado prioridad a la estabilidad del régimen a través de reformas políticas y económicas que podrían mejorar a largo plazo la gobernabilidad y legitimidad”, al tiempo que se reprime “cualquier signo de levantamientos” por muy pequeño que sea.

Entre los gobiernos de esa zona no existen relaciones constructivas, y las rivalidades son hasta personales, reconoce el informe. Hay diferencias profundas por los recursos energéticos, por el agua o la tierra. Si a eso se une las rivalidades étnicas, y la poca atención para resolver estos, se pronostica una escalada de la tensión para el 2013.

Con la ayuda de Rusia, tanto financiera como económica, la economía de Bielorrusia no ha sentido las consecuencias de la crisis como en los países del Occidente y Centro de Europa. También Lukashenko, con represión, cárcel para los opositores, juicios amañados y exilio forzado, ha mantenido el control político, reconoce el informe, donde se destaca el rol de las redes sociales en las protestas populares de Bielorrusia.

A pesar de Moscú, del control económico y político, los pronósticos no son halagüeños, pues se pronostica para el 2013 una nueva crisis económica en caso de que las autoridades no realicen “reformas económicas estructurales”.

En el caso de Ucrania, el informe detalla que con Victor Yanukovich en la presidencia, el país “está a la deriva hacia el autoritarismo”. Algo bien diferente a las expectativas del 2006, cuando triunfó la Revolución Naranja. En la evaluación de las pasadas elecciones parlamentarias, realizadas en octubre del 2012, se constata que estas estuvieron “empañadas por irregularidades”, con elementos que nada tienen que ver con los estándares occidentales que podamos calificarlas de “elecciones libres y justas”. En comparación con pasadas elecciones ucranias, la del pasado otoño fue un retroceso, confirma Clapper.

Según el análisis de inteligencia, el mandatario ucraniano “muestra pocos indicios de que tiene la intención de liberar a líder opositor encarcelado ex primer ministro Yuliya Tymoshenko en el corto plazo”. Precisamente el encarcelamiento de la líder política ucraniana es una condición clave para el mejoramiento de las relaciones de Kiev con los países de la Unión Europea y Estados Unidos. Ucrania con Occidente. El informe hace una clara advertencia con las intenciones del gobierno de Yanukovich de repetir juicios y agregar más años a la condena de Timoshenko, que “podrían mantenerla tras las rejas de por vida”, reconocen.

La sombra de una profunda crisis económica para el 2013 es un pronóstico similar para Ucrania como para Bielorrusia. En las dos naciones eslavas el reporte constata la ausencia de “reformas económicas estructurales” acompañado de una “situación financiera precaria”, premisas que conducen a la crisis inevitable.

En relación a Moldavia, se reconoce que la nueva dirección en ese país y su región separatista del Transnister han logrado mejorar las relaciones, pero no ven una solución al conflicto a corto plazo. A Rusia se le dedicó un capítulo aparte.
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