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Obispo de Holguín analiza estragos de Sandy


Daños causados por Sandy en Holguín.

“Necesariamente debo recordar lo que aún queda pendiente de las afectaciones de hace cuatro años (tras el paso del huracán Ike) y sumarle las de ahora”, dijo Aranguren.

El obispo de la diócesis de Holguín, Emilio Aranguren, escribió sus impresiones sobre la devastación causada por el huracán Sandy en esa región y en las provincias aledañas de Santiago de Cuba y Guantánamo, en siete páginas publicadas el miércoles en las redes sociales.

“Necesariamente debo recordar lo que aún queda pendiente de las afectaciones de hace cuatro años (tras el paso del huracán Ike) y sumarle las de ahora”, dijo Aranguren.

El obispo explicó en detalle el recorrido que realizó por los pueblos y parroquias de la diócesis más afectados por Sandy.

Lo que sigue son algunos párrafos textuales de su análisis, que martinoticias.com resume para ofrecer a nuestros lectores una visión de los daños provocados en templos y viviendas de la zona, así como la ayuda que se canaliza para los damnificados a través de Caridades Católicas.

“Para poder llevar adelante la reconstrucción de estos templos, se necesita ante todo la autorización requerida por parte de varios organismos estatales y, a su vez, de las ayudas que se reciben desde el extranjero (organismos internacionales y donantes). Sin este apoyo sustancial, no basta la buena voluntad y la disposición de sacrificio por parte de los miembros de las comunidades afectadas.

La experiencia tenida cuando el Ike nos sirve de guía. Hay tres momentos: (a) la emergencia que es de 3 ó 4 días, (b) lo mediato, más o menos, un mes, (c) la vida, después del mes.

a) La emergencia: ser generosos con lo que se pueda que, para nosotros, significa compartir lo que tenemos, que bien sabemos que es poco. La Arquidiócesis de Camagüey ya envió una camioneta con artículos de los que tenían almacenados para su distribución en los comedores de la diócesis: algunas ropas, barras de dulce guayaba, pomos de agua, aceite vegetal, latas de sardinas en conserva, unas velas, unos paquetes de leche en polvo … a su vez, los talleres de varias comunidades reunieron las pijamas que tenían confeccionadas y algunas sábanas con fundas, jabones que se compraron, pomos de hipoclorito que se tenían almacenados, etc. y ya fue para Mayarí, junto con dos lámparas recargables y una planta pequeña generadora de corriente.

Los de Sagua de Tánamo que tuvieron inundación de las casas solicitan jabón y detergente (y escobas de yarey, no de plástico); otros, carbón porque no tienen con qué cocinar porque no hay electricidad; muchos piden clavos, ya que con la recortería de madera de lo que se cayó se pueden remendar paredes y techos; y, por supuesto, comestibles.

Quienes tienen niños o enfermos, necesitan velas para por la noche; los que se les mojó la ropa, agradecen una camisa, una blusa o un short. Las toallas sirven para taparse por la noche. La mayoría muestran sus colchones mojados y en mal estado.

b) Lo mediato: es apoyar para solucionar lo poco, pero a su vez, lo que le resulta necesario. En esta etapa entran algunas planchas de zinc o fibro, puntillas quizás algún purling para un techo. Para algunas personas la necesidad es un colchón o un apoyo para alguna pieza de la casa “que voló” o “se rompió” (p.e. servicio sanitario).

A los campesinos con aperos de labranza, alguna semilla para re-sembrar lo perdido (maíz, frijol, …).

Habrá personas que el apoyo sería monetario, ya que tienen un familiar que les ayuda a remendar el techo o una habitación, pero necesitan comprar lo que se les ofrezca, sea material o en comestible.

Habrá comunidades que diseñen un comedor transitorio para los más necesitados e, indudablemente, como algunos dicen: “necesito que me caiga algo caliente (y se refieren a un café con leche, a un caldito, a un plato de arroz con algo).

c) La vida: es “lo de más luego”, como me dijo una señora en Tacajó, cuando me comentó que el esposo había cortado los cuatro racimos de plátanos que estaban en el patio porque las matas se habían caído. Le dije, pues ahora a comer plátano, y me contestó: “Sí, eso es ahora, pero queda lo de más luego”.

¡Qué bueno fuera que algunos de los afectados tuvieran el dinamismo, disposición y capacidad para generar eso que, los que saben, le llaman “empoderamiento”. Seguro estoy que, ante las reconocidas limitaciones que afrontamos, tendrán el espacio que, dentro del lógico orden del bien común, les permita salir adelante y, con ellos, sus familiares y muchos más.

Sandy cruzó el oriente cubano de sur a norte en cinco horas, pero recuperar lo perdido lleva mucho más tiempo y requiere integrar muchas fuerzas, desde las personales hasta las estatales, pasando por los grupos intermedios que integran toda sociedad civil. Ahí permanece inserta la comunidad cristiana en lo cotidiano de la vida de los hogares, de los barrios, de los pueblos y de las naciones. ¡Ese es su lugar! (cf. Jn. 17,15a.18).

El paso del huracán y sus tristes consecuencias lo que hace es activar, nuevamente, y aunar el gesto a favor de los más necesitados. ¡Y en eso estamos! La Pastoral Social-Cáritas de cada comunidad está al tanto de lo suyo, como algo ordinario, del día a día, ahora acuciado por lo que estamos viviendo y lo que se activa es “la organización de la caridad” con la diócesis, las diócesis vecinas, Cáritas Nacional y los organismos de ayuda internacionales que, junto a hermanos que quieren apoyarnos, están en disposición de compartir lo que pueden y necesitan, como hizo la viuda del Evangelio (Lc. 21,1-4), y siguiendo el consejo de discreción caritativa dado por Jesús “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, así tu ofrenda quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt. 6,3-4).

¿Qué esperamos?

El gesto fraterno, de cuantos quieran ayudar a tantos necesitados a través de la Iglesia y, a su vez, el espacio lógico para actuar con estas ayudas, lo cual corresponde a los distintos niveles gubernamentales. La experiencia tenida hace cuatro años nos puede servir de referencia y Cáritas Cubana sabe coordinarlo y ejecutarlo, tanto en el extranjero con el apoyo de Cáritas Internacional, como en el interior de Cuba en relación con las instancias correspondientes.

Si necesitan solicitar alguna información para tener un gesto caritativo, pueden escribir a: secretaria@obiholguin.co.cu”

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