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Desde Washington: Tercer debate fue equilibrado


No hubo un claro ganador entre el presidente Barack Obama y su contendiente republicano, Mitt Romney, en su tercer y último debate.

En el tema central de la noche, la política exterior,Obama y Romney demostraron no tener grandes diferencias.

Washington D.C.- El tercer y último debate de la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos se celebró el lunes en la ciudad floridana de Boca Ratón, en cuya Universidad Lynn los candidatos Mitt Romney (republicano) y Barack Obama (demócrata) presentaron sus respectivas posiciones sobre política internacional.

El moderador del debate, el periodista de la cadena CBS Bob Schiffer, comenzó por recordar el aniversario que coincidía con este debate: 50 años antes el presidente Kennedy había anunciado al mundo que la URSS había instalado misiles nucleares en Cuba; quizá la ocasión en que estuvimos mas cerca de una guerra atómica, y un recordatorio serio de que cada presidente se enfrenta en algún momento a una amenaza contra nuestra seguridad proveniente del extranjero.

A continuación, el moderador fue planteando los seis temas del debate, para que los candidatos expusieran sus posiciones. Con muy pocas excepciones, ambos estuvieron básicamente de acuerdo en cuanto a la política exterior de Estados Unidos.

Más que a las relaciones internacionales, los dos se refirieron al estado general de la nación, especialmente a cuestiones económicas, donde los desacuerdos son muy grandes y resultaron muy evidentes.

Comparado con los dos debates anteriores, este fue el más equilibrado, como si ambos candidatos se hubieran podido tomar la medida en sus encuentros anteriores. En sus primeras impresiones, los espectadores indicaron que vieron a Obama y Romney muy igualados, y que se les hacía difícil escoger un ganador o un perdedor.

Aunque no pareció haber un claro ganador, algunos consideran que Romney ganó simplemente por no haberse dejado vencer pues, en el terreno internacional, Obama tiene la ventaja insuperable de ejercer el mando y haberse podido ganar la confianza del país.

Las encuestas indican, efectivamente, que la población tiene más confianza en Obama que en Romney para defender a Estados Unidos ante el resto del mundo. La misión de Romney en este debate consistía en demostrar que tiene la capacidad para ser el comandante en jefe del país.

En ese empeño demostró un amplio conocimiento de la situación internacional y exhibió posiciones moderadas, algo que le puede ayudar a reducir la desventaja en este terreno, pero que seguramente no tendrá una influencia decisiva en los resultados electorales.

Las palabras finales constituyeron en la práctica el último mensaje de ambos aspirantes al país, antes de las elecciones que tendrán lugar dentro de dos semanas.

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