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El presidente Obama se impone en el segundo debate presidencial


El candidato republicano, Mitt Romney (i), y el presidente y candidato demócrata, Barack Obama (d), participan en el segundo debate

A diferencia del primer debate, en el estado de Colorado, el presidente Obama fue esta vez agresivo y ambos se interrumpieron mutuamente para dejar claros sus puntos de vista.

Poco después de concluir el segundo debate presidencial de la campaña electoral norteamericana, tanto los medios informativos como el público que lo siguió indicaron que la actuación del presidente Obama había sido mejor que la de su rival republicano Mitt Romney, aunque las encuestas provisionales no le daban una gran ventaja.
Ambos candidatos se enfrentaron en la Universidad de Hosfstra, en Nueva York, para presentar sus ideas mediante respuestas a las preguntas del público. Lo que gente iba a preguntar lo sabían los organizadores, especialmente la moderadora del debate Candy Crowley, pero ni Obama ni Romney estaban informados.
A diferencia del primer debate, en el estado de Colorado, el presidente Obama fue esta vez agresivo y ambos se interrumpieron mutuamente para dejar claros sus puntos de vista.
En el terreno económicos, los dos se mantuvieron en las posiciones que ya han divulgado anteiormente y repitieron sus argumentos: Obama acusó a Romney de no tener un plan definido y de querer favorecer a los más ricos, mientras que Romney advirtió al país que no se puede permitir cuatro años más de un gobierno que ha permitido un endeudamiento público catastrófico.
El presidente aprovechó también la ocasión para criticar a Romney como no lo había hecho la vez anterior, pues se refirió a las declaraciones del candidato acerca del 47% de norteamericanos que viven del dinero público e incluso le reprochó que tuviera inversiones en empresas que invierten en el extranjero, particularmente en China.
Romney respondió que estas inversiones se hallan en lo conocido como “Fondo Ciego”, cuyos valores no conoce el propietario y le emplazó a que el propio Obama mire la lista de sus inversiones hechas de la misma forma y verá que también el presidente ha invertido en la China.
Màs nueva fue la discusión de política internacional, no porque uno u otro tomaran posiciones distintas, sino porque se alejó de los temas internos candentes tan debatidos hasta ahora.
Donde Romney sin duda perdió la posibilidad de apoyo de un grupo importante, es cuando se refirió a los inmigrantes indocumentados como “ilegales”, algo que se ha convertido en un insulto en el país, pero más aún cuando propuso obligar a cumplir las leyes con al velo, que estos extranjeros comprenderàn que no pueden encontrar trabajo ni pueden conducir un automóvil, y decidirán marcharse, algo que Romney, hace meses, calificó de “autodeportación”.
Representantes de la comunidad hispana reaccionaron muy negativamente, pero los elementos más conservadores del partido celebraron la posición dura del canddiato, pues están convencido de que muchos norteamericanos que ahora no tienen trabajo, encontrarían empleo si los inmigrantes se van, por muchos que varios estudios indican que pocos norteamericanos aceptarían los empleos que ocupan los inmigrantes.
Después del primer debate, las encuestas que habían favorecido ampliamente al presidente Obama cambiaron de signo y desde entonces las proyecciones de victoria electoral son semejantes a las de Romney, aunque el 55% de los norteamericanos está convencido de que Obama saldrá ganador.
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