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La religión y los extremos marcaron los premios en el Festival de Venecia


El director surcoreanao Kim Ki-duk posa con el León de Oro concedido a su película "Pietà", durante la ceremonia de clausura de la 69 edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, Italia, el 8 de septiembre del 2012.

La religión, en particular todas las formas de fundamentalismo y sectarismo, inspiraron muchas de las obras presentadas y premiadas, como si el mundo estuviera agobiado por las convicciones.

La película "Pieta" (“Piedad”) del director surcoreano Kim Ki-duk, la brutal historia de un cobrador de deudas que deja lisiados a quienes no pueden pagar hasta que conoce a una mujer que asegura ser su madre, ganó el León de Oro a la mejor cinta en la 69na edición del Festival de Cine de Venecia el sábado.

"Piedad" convenció tanto al público como a buena parte de la crítica, por su asombrosa mezcla de venganza y compasión.

"Mi película es una metáfora del capitalismo extremo que hace del dinero el único valor importante que se impone sobre valores y sentimientos", explicó su director.

El León de Plata para el mejor director fue entregado a Paul Thomas Anderson por "The Master", una película inspirada en la vida del fundador de la Cienciología, L. Ron Hubbard. Las estrellas de la cinta, Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman, compartieron el premio al mejor actor.

En la película, Hoffman interpreta al carismático líder de la Iglesia que se hace amigo y capta la atención de un veterano de la Segunda Guerra Mundial, interpretado por Phoenix, que lucha contra su adicción al alcohol, incapaz de encontrar un empleo o un propósito en la vida.

El premio a la mejor actriz fue entregado a la israelí Hadas Yaron por su papel en "Fill the Void", de Rama Burshtein.

La película, ambientada en la comunidad del jasidismo de Tel Aviv, narra la historia de Shira, una mujer de 18 años interpretada por Yaron, que enfrenta la encrucijada de casarse o no con el viudo de su adorada hermana, quien murió al dar a luz.

"Paradise: Faith", del cineasta austriaco Ulrich Seidl, se llevó el premio especial del jurado. La película, la segunda parte de la trilogía de Seidl sobre tres mujeres de la misma familia en una búsqueda distinta, cuenta con la actuación de Maria Hofstaetter en el rol de una mujer soltera que dedica sus vacaciones a labores misioneras.

La cinta causó polémica en los medios italianos por una escena en la que el personaje de Hofstaetter simula sostener relaciones sexuales con un crucifijo -escena sobre la que el director habló brevemente al aceptar el premio.

"No soy blasfemo", dijo Seidl al público

El cine italiano, que desde hace unos veinte años no obtiene el mayor galardón, se consoló con el premio a la Mejor Contribución Técnica para el cineasta Daniele Cipri por la fotografía de "Ha sido el hijo", protagonizada por el chileno Alfredo Castro.

El premio al Mejor Guión lo recibió el director francés Olivier Assayas por "Après Mai", que rememora los años del mayo 68 en Francia, entre militancia política, droga, revolución y fuga a India.

El nuevo director del certamen, Alberto Barbera, programó un festival equilibrado, que se alimentó del cine de autor y que contó con películas muy esperadas en los círculos especializados, como "The master", una de las grandes apuestas de la Mostra, que le costó conseguir y que llegó de Estados Unidos envuelta en críticas y misterio.

En el legendario Lido se mostraron también Robert Redford, Winona Ryder, Spike Lee y Brian de Palma.

Decepcionaron los últimos trabajos de dos maestros consagrados, Takeshi Kitano y Terrence Malick.

La religión, en particular todas las formas de fundamentalismo y sectarismo, inspiraron muchas de las obras presentadas y premiadas, como si el mundo estuviera agobiado por las convicciones.

Entre los documentales se destacaron uno sobre Michael Jackson (Bad 25) firmado por Spike Lee y la copia restaurada de "La puerta del cielo", la obra maestra de Michael Cimino, presente en Venecia.

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