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La muerte del Lada


Detalle de un viejo auto ruso que permanece abandonado en un estacionamiento en La Habana (Cuba) el 28 de septiembre de 2011.

¿Cuál será el destino del Lada 2107 en Cuba tras la suspensión de la producción de ellos y la preferencia de los rusos por los carros americanos?

Los automóviles soviéticos son parte natural del paisaje urbano cubano. Los autos Chevorlet y Ford, fabricados hace más de 60 años en Estados Unidos compiten con los Ladas y los Moskovish que ya tienen 40 años de explotación. No hay en Cuba una calle donde no haya estacionado un auto, camión u ómnibus fabricado en la URSS. Hasta una canción al Moskovich le hizo el grupo humorístico Punto y Coma, donde clamaba por las piezas de repuesto.

El carro ruso insignia de la flota cubana fue el modelo Zhiguli o Lada 2107 (VAZ- 2107), que comenzó a producirse en 1982 y ese mismo año llegaba a La Habana para la nomenclatura de la isla. Conocido popularmente como 07, el carro ruso fue símbolo del estatus social del dirigente.

El Lada era una variante socialista del FIAT-124 que desde 1969 comenzaron a fabricarse en la ciudad de Toliatti (en homenaje al líder comunista italiano Palmiro Toliatti) en Samara, a orillas del río Volga.

Los primeros modelos que llegaron a Cuba fueron el 01 (VAZ-2101), después el 03 (VAZ-2103) y el 05 (VAZ-2105) allá en la década de los setenta. Esos modelos, que con la entrada del 2107, pasaron a manos de dirigentes municipales, rectores de universidades, administradores de grandes empresas y hospitales.

Los Moskovich, de menos glamour, eran para los artistas, médicos y algunos escritores laureados.

El pasado mes de abril la empresa AvtoVaz anunció la suspensión de la producción del modelo 2107 en su fábrica de Toliatti. Fue una producción de 42 años, y ya pusieron punto final. La decisión de AvtoVaz se debe, dijeron los portavoces de la compañía, a la caída de la demanda en ese modelo en específico; a pesar de que es muy popular en América Latina por ser barato, aunque no de buena calidad.

Ahora en Rusia la venta de automóviles extranjeros se ha convertido en un negocio rentable. Nada de Nivas, Ladas o Zaparozhie. Tras décadas de andar en modelos copiados, el ruso busca ponerse al timón de autos europeos y en especial estadounidenses. El corresponsal de la Voz de América (VOA) en Moscú, James Brooke en uno de sus informes desde la capital rusa detalla la inauguración del Salón Internacional de Autos, del 29 de agosto al 9 de septiembre.

Según la información, Rusia se convertirá en breve en uno de los primeros cinco mercados automovilísticos del mundo, y en Europa desplazará en el 2013 a Alemania del primer lugar en la lista continental, asegura Brooke. De lograr ese puesto pasa entonces Rusia al cuarto lugar del mundo en el Mercado de auto superado solamente por China, Estados Unidos y Japón.

Los consumidores rusos tienen dinero en sus bolsillos, dicen los expertos, y es uno de los mercados de consumo más rápidos del mundo, donde hay dinero para gastar en bienes de consumo. Las empresas automovilísticas estadounidenses ya están en Rusia montando sus fabricas ensambladoras, General Motors promete invertir para el 2018 un billón de dólares. En junio pasado se inauguró una ensambladora en San Petersburgo.

El Chevrolet es el modelo más vendido hoy día en Rusia, con un aumento del 40 por ciento de la ventas en el 2011 y 49 por ciento en comparación con el 2010. En los doce meses del pasado años se vendieron en Rusia mas de 2.5 millones de autos y en los primeros siete meses del 2012 ya pusieron en las calles rusas 115, 755 autos.

Cuba tendrá que seguir esperando por la “desinteresada ayuda”, esta vez de Venezuela, que se ha convertido en un socio importante de la empresa rusa a la hora de comprar autos. En el 2010 Caracas decidió comprar 5 mil Ladas modelos Kalina y Priora.

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    Álvaro Alba

    Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico.

    Ha publicado en ABC, Diario de Las Américas, El Nuevo Herald, entre otros. Actualmente trabaja en MartiNoticias.com. Autor de Castro y Stalin, almas gemelas (2002); En la pupila del Kremlin (2011) y Rusia: la herencia del estalinismo (2012). Es Asociado Principal de Investigación (Senior Research Associate) del Centro de Estudios Cubanos (Cuban Studies Institute CSI) de Miami y miembro de la Asociación para Estudios Eslavos y del Este de Europa (ASEEES).

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