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Cambios en el programa y Bill Clinton en el estrado


Delegados toman de las manos en oración hoy, miércoles 5 de septiembre de 2012, en la convención demócrata en Charlotte, Carolina del Norte.

Cambios metereológicos obligan a los organizadores a buscar nuevos escenarios para la jornada final.

La Convención Nacional Demócrata reanudó sus sesiones este miércoles, después de anunciar algunas modificaciones en el programa de la clausura, pues no se realizará como previsto en un estadio deportivo, sino en el mismo lugar que el resto de la convención.

El cambio obligará a reducir el número de asistentes, pero los organizadores se vieron obligados a tomar esta medida ante la previsión meteorológica de que las tormentas de los últimos días, con fuertes lluvias, podrían repetirse el jueves.

Esto significa que unas cuarenta y cuatro mil personas que tenían billetes para asistir no podrán hacerlo, aunque otras veinte y una mil que representan a diferentes gobiernos y organizaciones estatales, podrán acomodarse en el centro donde se ha ido llevando a cabo la convención.

El momento culminante de la sesión de este miércoles es el discurso del ex presidente Clinton, quien tiene la misión de defender la gestión del presidente Obama y lo puede hacer con el prestigio de que goza porque, durante su mandato, Estados Unidos gozó de un crecimiento continuado y sólido, con un aumento de 23 millones en el número de personas empleadas. Además, consiguió eliminar el déficit de presupuesto e incluso dejó un superávit a su sucesor, el presidente republicano George Bush.

Las guerras del Irak y del Afganistán, así como las medidas para evitar nuevos ataques terroristas como el que derrocó las torres gemelas de Nueva York en el año 2001, generaron unos gastos enormes que, acompañados por una serie de recortes fiscales, convirtieron el superávit en déficit.

Durante las elecciones pasadas, el país ya sufría las consecuencias de la crisis económica provocada por una burbuja en el mercado inmobiliario. El presidente Obama prometió reducir el desempleo entonces en torno al 8%, a menos del 6 y también prometió cortar el déficit a la mitad.

Los republicanos le critican porque no cumplió sus promesas, pero los demócratas responden que Obama se encontró con la peor crisis de los últimos 80 años y que las medidas de estímulo aplicadas, si bien llevaron la deuda a más de 16 billones de dólares, evitaron una segunda Depresión semejante a la de 1930 y, aunque el desempleo sigue por encima del 8%, consiguió estabilizar el mercado laboral, que perdía mensualmente 650.000 empleos, para dar trabajo a 4.5 millones de personas en cuatro años.

Ni economistas ni políticos disputan las cifras de ambos partidos, pero en ambas convenciones quedó de manifiesto la diferencia de planteamiento para resolver los problemas económicos a los que el país se enfrenta. A las propuestas republicanas de sanear las finanzas públicas y estimular la iniciativa privada, están respondiendo ahora los demócratas en esta convención con acusaciones de que tales métodos perjudicarían aún más a las personas en dificultades económicas y beneficiarían desproporcionadamente a los más ricos y ofrecen más programas públicos.

El presidente Obama lleva meses repitiendo que el país se enfrenta a dos conceptos de la sociedad y las expectativas generalizadas es que en su discurso de cierre de este jueves vuelva a marcar el contraste entre la visión demócrata y la republicana.
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