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Hoy no quiero escribir de políticas


El candidato republicano a la vicepresidencia Paul Ryan con su esposa Jenna (2-d), sus hijos Elizabeth (2-i), Charles (i) y su madre Elizabeth (d) saludan a los delegados en la Convención Republicana en Tampa. E.UU.). EFE/Jim Lo Scalzo

Prefiero dar el lado humano de tres políticos. Tres políticos republicanos importantes que hablaron el miércoles en la noche.

Tocaron temas importantes. Pero a mí me tocaron el corazón con sus historias personales.

Susana Martínez, la gobernadora de Nuevo México, me sorprendió. Nunca la había oído hablar, y la verdad es que lo hizo muy bien. Lo primero que hizo fue comenzar y terminar su discurso con frases en español. Ella está orgullosa de su herencia y habló como mexica-americana y como mujer; un toque muy importante para el Partido Republicano.

Martínez contó de como ella y su marido habían ido cambiando de ideas – los dos eran demócratas - hasta que un día al entrar en su auto le dijo a su esposo. “Oye, somos republicanos”.

Los presentes en la convención la aplaudieron a rabiar. Pero ella no fue la estrella. El discurso más impresionante de la noche lo dio la ex Secretaria de Estado Condoleeza Rice.

Rice fue asesora de política internacional, secretaria de estado y amiga personal del presidente George W. Bush. Sin embargo, las críticas que le llueven a su ex jefe nunca la tocaron a ella. Y es que Rice aparte de ser una brillante estudiosa de las relaciones internacionales es una persona excepcional.

El martes en la noche repitió la historia de cuando su madre le dijo que ella no podía sentarse en el mostrador de una cafetería en Alabama. Eran tiempos horribles para los negros en Estados Unidos. Pero Condoleeza Rice dice que su madre siempre le dijo que algún día ella podría ser presidenta de los Estados Unidos.

A Rice le sobra talento y personalidad. Hay pocas personas en la política con un perfil más bonito. Ella puede ser lo que ella quiera. Aún ahora Rice tiene las puertas abiertas; puertas que los votantes estadounidenses sólo le abren a muy pocas personas, como a Bill Clinton, que hoy todavía es más popular que el presidente Barack Obama.

La noche la cerró con broche de oro, Paul Ryan, el candidato a la vicepresidencia del Partido Republicana.

Muchos describen a Ryan como un estudioso de los números y de los presupuestos. Dicen que tiene ideas radicales. Probablemente ambas cosas sean vedad.

Pero anoche en la Convención Republicana, Ryan mostró un lado humano que pocos conocían. Habló de como su madre había enviudado cuando él tenía 16 años; como él había sido el único de sus hermanos en obtener una educación universitaria. Dijo que su madre había abierto un negocio y lo había crecido.

“Ella es mi modelo”, dijo Ryan, visiblemente emocionado. Las cámaras de televisión buscaron a su mamá y Betty Ryan lloraba.

Si, los republicanos también hablaron de política; criticaron al presidente. Pero la noche fue especial por el toque humano que le dieron Martínez, Rica y Ryan.

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