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La Supercopa para el Real Madrid que vence al archirival


Los jugadores del Real Madrid celebran la consecución del título de la Supercopa de España, tras derrotar al F.C. Barcelona por 2-1 en el estadio Santiago Bernabéu.

El Real Madrid logró su victoria en el Santiago Bernabéu y se festejó toda la noche en Cibeles en lo llamaron celebración blanca.

El Real Madrid recuperó la mejor de sus versiones en 45 minutos de vendaval, para remontar al FC Barcelona en la final de la Supercopa de España (2-1), conquistar el primer título de la temporada, según informa la agencia española Efe.

La Liga conquistada en una competición que premió la regularidad del Real Madrid, con un triunfo en el Camp Nou, fue el primer paso para acortar la distancia entre dos enemigos. Frenar una hegemonía azulgrana. El primer triunfo en el Santiago Bernabéu de la 'era Mourinho' en un clásico iguala las fuerzas. Y lo consiguió con el estilo que tanto disfruta el aficionado madridista. Enterrando planteamientos defensivos y conservadores. Saliendo a por el Barcelona. Derrotándole con unas armas letales, detalla la crónica de Efe.

Dos estilos distintos pero igual de eficaces. Del toque preciosista culé al juego directo madridista. La motivación. La agresividad. Las ganas de levantarse de un pésimo inicio de temporada, guiaron al Real Madrid. Mordió arriba desde el inicio. Presionó unido. Hizo sentirse incómodos a los 'cerebros' del Barça. Agresividad. La ilusión por encima del momento físico de inicio de curso. Todos los balones divididos fueron del Real Madrid.
El Barcelona estaba desfigurado. En manos de los madridistas. Cuando se lo creyeron lo acribillaron.

Sin señales de mejoría del Barcelona, con Xavi alejado del balón, el fútbol directo tuvo su premio. Un balón largo de Sergio Ramos encontró un grave error de Mascherano. Midió mal, cuando se giró buscando el balón era tarde. Higuaín desató la locura. A la segunda aprovechó el regalo superando a Valdés con un disparo que se coló por debajo de sus piernas.

El gol para voltear la eliminatoria ya lo tenía el Real Madrid. Mourinho debía decidir que hacer. No tuvo dudas. Tenía a su gran rival en la lona. Era el momento de noquearlo. Otro balón largo, un nuevo fallo del central, en este caso Piqué, permitió a Cristiano llevarse el balón de espuela. Valdés no salió y el portugués tuvo tiempo para controlar el balón dentro del área, acomodarlo y soltar un latigazo a la red. No falló a su cita. Ha marcado en los cinco últimos clásicos. No tenía mejor escenario para levantarse.

Tito Vilanova asistía impasible ante la peor imagen del Barcelona en años. En pie. En su zona técnica. Resoplando al ver que Mateu Lahoz anulaba el tercero del Real Madrid.
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