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El futuro de Cuba no pasa por Pekín


Cartel de recibimiento al presidente chino Hu Jintao durante su visita a Cuba.

Varios expertos consideran que Raúl Castro no tiene intención alguna de instaurar el modelo de desarrollo económico de los países asiáticos

Aunque algunas personas consideran que el gobierno de Raúl Castro busca adaptar el rápido crecimiento económico experimentado por los países asiáticos a las condiciones de Cuba, Jorge Salazar-Carrillo, Profesor Titular de Economía y Director del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) está en desacuerdo.

El especialista considera que “no hay ninguna relación entre una reforma minúscula que ha llevado a cabo (La Habana) para actualizar el socialismo y las reformas chinas de Deng Xiaoping, que en el año 1978, llega a decir que las ganancias eran gloriosas y que había que darle apoyo al capital y a la libre empresa”.

Salazar-Carrillo, quien ha estudiado ampliamente las economías de China, Vietnam, Corea del Sur, Corea del Norte, Taiwán y Japón agrega que, “en realidad, lo de Cuba es sencillamente una especie de mantener a los cubanos esperando algo y darles alguna idea de que eso pudiera mejorar, pero lo que se ha visto hasta ahora son aumentos enormes de precios y muy poca producción por parte del cuentapropismo”.

El profesor universitario destacó que Raúl Castro no ha estado realmente interesado en el desarrollo económico de los países asiáticos.

“Cuba no los ha querido copiar desde que se hicieron disponibles, como tampoco quiso copiar el Glassnot ni la Perestroyka soviética. Sencillamente Cuba se ha negado a hacer reformas que sean de importancia. Y por arriba de eso, todas las reformas que hace, como las que hizo a mediados de los años 90, les da marcha atrás cuando viene la famosa rectificación; así que nadie puede tener seguridad de que todas estas cosas que están haciendo: el usufructo, que no es la propiedad, por cierto, y todo el cuentapropismo y la compra de casas, automóviles, en vez de hacerlo por la famosa permuta. Ellos están tratando de ganar un poco de espacio en el mercado negro, pero el mercado negro se los lleva en contra”.
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Maida Donate-Armada, Licenciada en Historia y en Sociología en la Universidad de La Habana, dijo a martinoticias.com que ella piensa “que el gobierno cubano lo que quiere tomar experiencia del modelo asiático, específicamente del modelo chino en cuanto a la represión con la población. Para ellos Tiananmen (1989) fue un modelo de control de población”.

Donate-Armada, quien concluyó el doctorado en Psicología (ph.D.) en 1988, señaló que “el gobierno cubano no ha tenido en los últimos 53 años interés alguno en resolver los problemas y las necesidades del pueblo cubano. No creo que haya una intención real de seguir un modelo de mejoras de condiciones de vida o un cambio de modelo, aún estando ellos en el poder”.

Manifestó que el objetivo que persigue Castro “es no perder el control absoluto sobre la población; control físico y psicológico”.

“Ninguna economía hasta este momento, que yo sepa, ha provocado un desarrollo de una nación y actividades del sector servicio y además actividades secundarias (son insuficientes)”, señaló.

La socióloga indicó que “la historia de los pueblos asiáticos es milenaria, es una cultura que tiene otra proyección y nosotros somos caribeños, somos americanos, somos contemporáneos, somos un país muy joven; nuestro país tiene 100 años escasos y de esos, 53 años los hemos pasado en un no-país. La psicología del cubano no asimila esa situación (modelo asiático)”.
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El economista cubano independiente Oscar Espinosa dijo que “los modelos no se pueden copiar, pero se pueden sacar muchas experiencias valiosas, tanto de lo que se ha hecho en China como en Vietnam, porque la economía es economía en cualquier parte del mundo, aunque efectivamente hay elementos culturales y de otro tipo y habría que adaptar las cosas”.

Espinosa indicó que “el problema es que aquí en Cuba no se ha hecho nada. Las medidas son muy limitadas. No es nada parecido a lo que se ha hecho en Vietnam ni mucho menos de lo que se ha hecho en China. Aquí no se ha permitido ni las empresas pequeñas ni medianas. Todo el sistema está diseñado para que sean iniciativas de sobrevivencia, porque el Gobierno tiene mucho miedo al florecimiento económico y que éste se haga sobre la base de la iniciativa privada, porque esto va a tener un impacto no solamente económico sino social y político”.

“Chepe” considera que una apertura económica tendría muchas más posibilidades en Cuba que en Vietnam o en China, porque son países muy complicados con problemas internos muy delicados de minorías que en Cuba no hay. Esto es un territorio más pequeño, todos hablamos un mismo idioma y tenemos una misma cultura; en esos países no hay una misma cultura en todas las regiones”.

Señaló que “históricamente Cuba tuvo un desarrollo capitalista que ya venía del siglo XIX con una irrupción muy fuerte del capital norteamericano y de su presencia comercial, que hizo que el cubano culturalmente estuviera influido mucho por ese carácter emprendedor”.

El economista fue categórico cuando dijo que el Gobierno “en ningún momento quiere que la iniciativa privada fluya. No hay un mercado mayorista y hay un sistema impositivo que está diseñado precisamente para eso. Cuando cualquier empresa pueda tener un desarrollo, ahí mismo lo cogen los impuestos; crecen los impuestos sobre la utilización de la fuerza de trabajo de una forma sustancial y pueden llegar a ser superior al salario mismo que se paga”.
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La bloguera cubana Miriam Celaya señaló que a ella le parece que el modelo asiático no va a tener aceptación en Cuba. “No me parece. La cultura nuestra es completamente diferente”.

Según Celaya, “el Gobierno ha parado un poco el cuentapropismo individual familiar a favor de tratar de desarrollar unas cooperativas controladas por el Estado. La promesa que subyace es que el Estado funcionaria un poco como el que insufla un poco de capital y apoyo a estas cooperativas. Es una promesa de prosperidad muy ‘encomillada’, a mi modo de ver, porque aquí siempre existieron cooperativas autónomas desde antes de 1959”.

“No creo que sea ‘importable’ el modelo chino tal cual. Para eso existe la cultura, la filosofía del cubano, que tiende más a lo individual, a lo familiar, a ver la prosperidad desde sus propias manos y sin tanto control estatal”, señaló.

Para Celaya, el exceso de autoridad estatal daría al traste con el modelo chino en Cuba. “Yo, creo que es ineficiente aplicarlo en la isla y creo (que los cubanos) tampoco van a aprender (…) el Gobierno no está dispuesto a ceder un ápice en esto. Saben que tratándose de Cuba, de la sociedad cubana, de la idiosincrasia cubana, donde quiera que haya una fisura el cubano va a buscar autonomía, va a buscar no depender del Estado”.
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