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Estefan reserva sus influencias para Cuba


La cantante estadounidense de origen cubano Gloria Estefan (i) y su esposo, el productor musical Emilio Estefan.

Una de las figuras más renombradas y acaudaladas del exilio cubano tiene como norma no participar en la política de EEUU. Cuba y los cubanos son su agenda.

El productor cubanoamericano Emilio Estefan, uno de los latinos con
más poder en Estados Unidos, prefiere mantenerse al margen de la
política y reservar sus “influencias” para asuntos relacionados con la
libertad de Cuba y el bienestar de cubanos. Recientemente estuvo en la
Casa Blanca donde fue recibido por el presidente Barack Obama.

“Yo he tenido la dicha de estar hace dos semanas en la Casa Blanca con
el Presidente y hablar sobre inmigración, sobre mi país, Cuba, y cada
vez que voy, y he tenido la dicha de conocer a seis presidentes, trato
de defender nuestras raíces, defender sobre todo el dolor de nuestro
país”, enfatizó.

Esta visita en plena contienda electoral no debe ser tomada como un
apoyo a la campaña presidencial del candidato demócrata pues Estefan
aclaró que "nunca ha hecho campaña por ningún partido”

Autoproclamado como independiente, Emilio dijo a Huff Post Voces “que
su casa está abierta para cualquier presidente, especialmente a aquel
a quien él pueda exponerle la situación política y social de Cuba, el
país de donde emigró a los 14 años de edad”.

Y recordó que cuando en abril del 2010 recibió junto a su esposa
Gloria Estefan al presidente Obama en su mansión de Miami Beach, en un
almuerzo destinado a recaudar fondos para los demócratas, su intención
fue ayudar a la causa de la libertad de Cuba.

“Debido a eso (el almuerzo), hizo tres anuncios muy importantes sobre
los derechos humanos en Cuba y creo que se ha mantenido porque él
[Obama] no ha hecho negociaciones con Cuba”, dijo el productor.

En aquella ocasión la pareja fue muy criticada por algunos sectores
del exilio cubano, pero Estefan celebra que en los Estados Unidos
“cada persona puede tener la opinión que quiera y uno no le tiene que
caer bien a cada persona. Hicimos lo correcto, porque no tenemos
beneficios políticos o económicos, ni con Cuba, ni con el Presidente
Obama ni con el [ex]Presidente Bush, que es muy amigo mío”.

“El pidió ir a mi casa y qué le vas a decir a un presidente: 'que no
fuera a mi casa'. En esos 20 minutos que hablé con Obama le enseñé un
miniclip y fotografías de todo lo que estaba pasando en mi país”.

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