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Cuban Juban en parlamento de Sudán del Sur


Una mujer ondea una bandera de Sudán del sur durante el referéndum de autodeterminación de esta región autónoma, en un colegio electoral de Juba, el 9 de enero de 2011.

La doctora Martha Martins, estudió medicina en Cuba, se desarrolló profesionalmente en Canadá y ahora es diputada y preside un comité legislativo.

Alexandra Sicotte Levesque, una periodista que trabajó para las Naciones Unidas en Sudán y para la NGO, cuenta su experiencia con una de las personas que fue enviada en su niñez de Sudán a Cuba.

Relata en el sitio digital trust.org su investigación sobre los llamados "Cubans Jubans" en Sudán. La reportera decidió hacer una filmación sobre como los sudaneses del norte y del sur estaban lidiando con la perspectiva de la independencia sureña.

“Escuche hablar sobre los Cubans Jubans, así los llaman, y quise filmarlos durante mi estancia en Juba”, relata Sicotte Levesque.

Explica ella que se trata de un grupo de 500 niños que fueron enviados a estudiar a Cuba por el líder rebelde, John Garang, en 1983, con el propósito de que a su regreso ayudaran en la reconstrucción del país para cuando ganaran la independencia.

Para el colapso de la Unión Soviética aún estaban en guerra y los ya adolescentes o jóvenes que permanecían en Cuba se convirtieron en refugiados nuevamente al trasladar a vivir a Canadá.

Cuando por fin el norte y el sur firmaron el acuerdo de paz en el 2005, un grupo de los sudaneses, muchos de ellos ya ciudadanos canadienses, expresaron su deseo de regresar para ayudar a la naciente nación.

En el grupo había solo una mujer lo que llamó la atención de la periodista que decidió buscarla. Se trataba de la doctora Martha Martins quien impresionó a Alexandra porque era una mujer muy alta e imponente y también ruda. “Me preguntó: que haces aquí y comenzamos a conversar”.

La mujer le contó que cuando tenía 10 años de edad había viajado junto a su familia primero a Eritrea y luego a Etiopia. Terminó en un campamento donde asistía a la escuela y fue recogida por los partidarios de Garang. Con apenas 12 años llegó a Cuba sin su familia. Recuerda que todos los días recogía sus pertenencias y le decía a los maestros que iba a regresar a su país.

Martha se hizo doctora y al regreso a su país se reencontró con su madre y montó una clínica en Juba. Dice que estaba tan horrorizada por lo que se encontró en su país que decidió postularse como diputado en las elecciones porque quería hacer algo por las mujeres y el cuidado de la salud. Ganó su escaño y ahora es presidente de la Comisión de Salud y VIH / SIDA en el parlamento de la joven nación.

Explica que escogió regresar a su país, cuando en realidad no tenía que hacerlo porque podía permanecer de manera legal en Canadá, para ayudara a su gente.

Martha sobrevivió la guerra y ayudando a su gente era una manera de retribuir su supervivencia. Sobre los horrores que vio a través de toda su vida dice que “solo tienes que seguir adelante y no pensar en eso, porque es muy terrible. Hay que seguir adelante”.
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