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Inusual presentación pública de Bashar Assad en mezquita


Fotografía facilitada por la Agencia siria SANA que muestra al gobernante sirio Bachar al Asad durante los rezos del Eid al-Fitr, festividad que marca el fin del Ramadán. EFE/ Sana / Handout

Miles de personas realizaron protestas antigubernamentales en mezquitas y cementerios tras las plegarias de Eid al-Fitr, el feriado de tres días que pone fin al mes de ayuno del Ramadán

El gobernante sirio Bashar Assad asistió el domingo a una mezquita de Damasco para celebrar el fin del Ramadán, su primera presentación pública desde el atentado del mes pasado que mató a cuatro altos funcionarios de seguridad.

La televisión estatal siria mostró tomas de Assad rezando en la mezquita de Rihab al-Hamad, en el distrito de al-Muhajirin y a unos pocos centenares de metros del palacio presidencial.

Los residentes de Damasco dijeron que las fuerzas de seguridad bloquearon las calles y rodearon varias mezquitas del centro de la capital desde el sábado por la tarde, posiblemente para confundir a la gente sobre si Assad asistiría o no a las plegarias.

La agencia Prensa Asociada (AP) dijo que en otros puntos del país, miles de personas realizaron protestas antigubernamentales en mezquitas y cementerios tras las plegarias de Eid al-Fitr, el feriado de tres días que pone fin al mes de ayuno del Ramadán. Los musulmanes suelen visitar tumbas y orar por los muertos durante el feriado.

Un video difundido en la internet por los activistas mostró un gran número de feligreses en la mezquita del distrito capitalino de al-Zahera que gritaban: "¡Solo hay un Dios, Alá!" y "¡Assad es el enemigo de Dios!" mientras aplaudían sobre sus cabezas.

"¡Que Dios proteja al Ejercito Libre de Siria!", gritaban también, en referencia al principal grupo insurgente que intenta derrocar a Assad.

Este Ramadán fue particularmente cruento en Siria al extenderse la guerra civil a las dos ciudades más importantes del país, Damasco y Alepo. El régimen ha sufrido varios reveses el último mes que dejan entrever lo que parece ser una pérdida gradual del poder.

El 18 de julio los insurgentes detonaron una carga explosiva en la sede de la seguridad estatal en la capital, un duro golpe contra el régimen de Assad. Su cuñado fue uno de los cuatro dignatarios que murieron en la explosión.

Últimamente se han producido continuas deserciones entre los funcionarios gubernamentales, diplomáticos y generales, aunque su círculo más allegado se ha mantenido fiel. Y el régimen no ha podido sofocar el levantamiento insurgente en Damasco y Alepo.
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