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Lo que el sueco Modig no dijo en La Habana


El sueco Jens Aron Modig (c), retenido en Cuba tras el accidente en el que murió Oswaldo Payá, se dispone a ofrecer una rueda de prensa hoy, lunes 30 de julio de 2012, en La Habana (Cuba). Modig explicó que viajó a la isla siguiendo instrucciones de su p

Las preguntas eran siempre las mismas. ¿Por que estás aquí? ¿Quién te ha enviado? Entre preguntas y preguntas le gritaban: Tú no eres quien para venir a nuestro país y meterte en lo que no te importa.

Cuando Jens Aron Modig regresó a Estocolmo el pasado 31 de julio procedente de La Habana, el líder de la sección juvenil de los democristianos suecos, había anunciado una conferencia de prensa sobre las circunstancias del accidente automovilístico que costó la vida al dirigente opositor cubano, Oswaldo Payá y al activista Harold Cepero.

La conferencia de prensa nunca se produjo y en su lugar Modig optó por contar su relato en exclusiva al diario sueco Dagens Nyheter, que la publicó hoy viernes.

Martinoticias.com ofrece íntegramente la entrevista de DN, traducida al español por Víctor Alvarez, quien trabaja en TV Martí.


Durante 5 días el líder de sección juvenil de los cristiano demócratas suecos, Aron Modig, fue interrogado por la seguridad cubana en una casa de dirección desconocida en La Habana. Ahora nos cuenta su historia en exclusiva para el periódico Las Noticias del Día.

Aron Modig viajó a la Habana a mediados de junio para ofrecer su apoyo al Movimiento Cristiano Liberación en Cuba.

El viaje resultó en un accidente automovilístico donde los activistas demócratas Oswaldo Payá y Harold Cepero perdieron la vida. El automóvil era conducido por el español Angel Carromero.

Dos días después Aron fue arrestado por las autoridades cubanas. Hacia dónde lo llevaban, nadie lo sabía, ni siquiera cómo iba a ser tratado.

La pregunta que todos nos hemos hecho es: ¿Fue un accidente o fue un atentado contra los cubanos opositores?

El accidente no lo recuerdo, dice Aron. Tengo algunas imagenes en mi mente. El carro se sale de la carretera. Más tarde me despierto en una ambulancia y no se dónde estoy.

Nos encontramos con Aron en un local de reuniones en Estocolmo. Parece sentirse seguro, habla con mucho cuidado pero con detalles. Se ve que ha sido afectado por lo sucedido.

- Yo viajé a la Habana con Angel Carromero, nos dice.

- Viajé con una visa de turismo. Unos días después debíamos ir a Santiago de Cuba, la segunda capital del país.

- El viaje empezó temprano en la mañana del domingo. Angel iba conduciendo. Aron iba en el asiento del pasajero y los dos cubanos en los asientos de atrás.

- Yo dormité casi todo el viaje. De pronto me doy cuenta que el auto se está saliendo de la carretera. Después de esto todo se me puso negro. En la ambulancia la memoria me empezó a volver. Tenía dolor pero no estaba herido de gravedad.

Junto a la cama del hospital siempre hubo 2 policías.

El dia después fue interrogado en la unidad de la policía de Bayamo. Ese mismo día llegó la embajadora de Suecia en Cuba Caroline Fletwood. En la noche se pudo ir a un hotel y cenaron juntos.

Al día siguiente estuvo todo el día en la estación de la policía. En la noche, sin explicación alguna, lo llevaron a un aeropuerto acompañado de dos agentes vestidos de civil. Todos se sentaron en el último asiento de un avión regular.

De repente, Aron se dio cuenta que nadie sabia dónde él estaba.

- En una dictadura, esto no es una buena señal. Por supueso que estaba preocupado.

Una hora más tarde aterrizaron en La Habana, junto al avión los estaba esperando un auto.

- Un rato después me dijeron que tenía que bajar la cabeza, me dijeron que no podía ver hacia dónde me llevaban.

Se detuvieron en una villa rodeada de un muro. Lo condujeron a una habitación sin ventanas y de muebles, sólo una cama.

Comenzaban cinco días de constantes interrogatorios. A veces duraban horas, a veces minutos. A veces lo filmaban.

- Las preguntas eran siempre las mismas. ¿Por qué estás aquí? ¿Quién te ha enviado? Entre preguntas y preguntas le gritaban: Tú no eres quien para venir a nuestro país y meterte en lo que no te importa.

Del accidente nunca hubo ni una sola pregunta.

Un día lo llevaron a una oficina de inmigración donde pudo encontrarse brevemente con la embajadora sueca, enseguida sintió alivio. Al menos sabían de él y lo que estaba pasando. Poco después lo llevaron a la misma casa de interrogatorios.

Al final de la semana empezaron a hablar de una conferencia de prensa.

- Me dijeron que tenía que estar bien vestido. Me dieron ropa y zapatos nuevos. Por primera vez en la semana me pude afeitar.

En la conferencia de prensa fue atacado por los periodista cubanos. ¿Por qué había hecho un viaje político con una visa de turismo?

Un periodista de la BBC le preguntó sobre el accidente. Respondió que, según lo que él recordaba, sólo había sido un accidente.

Horas después fue puesto en libertad y llevado a la residencia de la embajadora. Esa misma noche abordó el avión que lo llevaría a Suecia.

¿Cómo te sientes ahora?

- Me siento muy bien de estar en tierra sueca y poder moverme libremente. A la vez estoy muy preocupado por Angel, quien todavía está en Cuba. Nadie sabe lo que está pasando con él allí.

- Lo que siempre llevaré conmigo son las vivencias de lo diferentes que son nuestros sistemas. Yo fuí allí a con mucho interés a contribuir por una Cuba más libre, pero fui arrestado e interrogado. Así son tratados los cubanos todos los días.

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