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Reciclar materia prima, ministros y generales


Un campesino pasea en bicicleta junto a un cartel con la imagen de Raúl Castro.

Reciclar la sociedad, es de imperiosa necesidad, porque es cierto lo que algunos dicen, no se puede cambiar el pasado; pero sí podemos mejorar el futuro.

Mostrando un absoluto dominio de la indecencia y la ironía, los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, se reunieron en plenaria. El reciclaje, tema central a debatir en esta sesión, como asunto trascendente en la vida económica y social de la nación.

A veces parece una chirigota. No me vayan a decir que a estas alturas del partido, (“Credo”) los parlamentarios ignoran que el trabajo combinado de la recuperación y exportación de los desechos reciclables, permitiría ahorrar dinero si no existieran tantas lógicas e irreparables fugas que impiden generar ganancias.

La Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas, parte importante del Ministerio de la Industria Sidero-mecánica (SIME); actúa como monopolio en la gestión y el mal manejo de la chatarra de acero, hierro fundido, aluminio, cobre, zinc, plomo, níquel, desechos de metales preciosos, etc. Luego, con el único objetivo de lograr comercializarla, comparte riesgo empresarial con la gigante Curef Metal Processing (Holanda) y Womy Trading and Management (también de los Países Bajos).

Estos excepcionales e ilustres legisladores parecen desconocer que, aun así, la empresa no alcanza a cumplir sus cifras planificadas y mantiene un déficit alto; porque el sistema de colecta defiende un costo insostenible, (algo más de tres mil empresas estatales e instituciones sociales) que se basa en la constante presión, no remunerada, a organismos estatales para que entreguen sus desechos reciclables, en el trabajo inoperante de los tristemente célebres Comités de Defensa de la Revolución, en las llamadas Casas de Compra, y en los muchos “recuperadores de desechos por cuenta propia” (buzos) que por razones obvias prefieren vender su cosecha en un circuito que funciona independiente del Estado, donde los desperdicios del cobre terminan en los artesanos, los del hierro en los herreros, y los del oro…no, el oro siempre permanece bajo guardia y custodia del jefe de la cosa nostra verde olivo.

La sesión de la Asamblea fue, para variar, una deficiente puesta en escena de teatro bufo. El parlamento cubano demostró una vez más ser una congregación cargada de estigmas, y demonios. Una inútil fundación con jerarquía social y pintoresco perfil, especializada en el arte del robo y la involución.

Pero esta vez, los diputados llevan algo de razón. El reciclaje es de trascendental importancia en la vida nacional. Necesitamos con urgencia reciclar, no sólo materia prima, también a los parlamentarios, a los ministros, al general presidente y a toda su gente. Reciclar la sociedad, es de imperiosa necesidad, porque es cierto lo que algunos dicen, no se puede cambiar el pasado; pero sí podemos mejorar el futuro.
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    Juan Juan Almeida

    Licenciado en Ciencias Penales. Analista, escritor. Fue premiado en un concurso de cuentos cortos en Argentina. En el año 2009 publica “Memorias de un guerrillero desconocido cubano”, novela testimonio donde satiriza  la decadencia de la élite del poder en Cuba.

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