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Se afecta Ecuador por ausentarse a la Cumbre


El presidente ecuatoriano Rafael Correa y Raúl Castro.

El pequeño país andino no fue partícipe de uno de los puntos más concretos logrados en Cartagena: la decisión de dar un mandato a la OEA para que analice un replanteamiento de la lucha contra el narcotráfico, en busca de una mayor eficacia.

La Cumbre de las Américas terminó en Cartagena de Indias (Colombia), sin la presencia anunciada de Rafael Correa, presidente de Ecuador, y de las inesperadas de Hugo Chávez, de Venezuela, y de Daniel Ortega, de Nicaragua. El reclamo de Correa por la no inclusión de Cuba en la reunión encontró muy poco eco, y ni siquiera formó parte de los tres comunicados oficiales emitidos al final.

La prensa ecuatoriana -menos la oficialista- criticó abiertamente la ausencia de Correa en Cartagena, y mostró su preocupación por un posible aislamiento regional. El diario quiteño HOY, el que mejor maneja el tema político en la prensa ecuatoriana, dijo en su editorial: “Ha sido un lamentable error la ausencia de Ecuador en la Cumbre de las Américas. Hasta las razones que el presidente Correa invocó para no participar en la reunión de Cartagena debieron haberse expuesto ante el foro de presidentes”.

El pequeño país andino no fue partícipe de uno de los puntos más concretos logrados en Cartagena: la decisión de dar un mandato a la OEA para que analice un replanteamiento de la lucha contra el narcotráfico, en busca de una mayor eficacia. Algo que resulta particularmente grave si se tiene en cuenta lo mucho que se ha disparado ese delito en Ecuador, quien ha pasado de ser un lugar de tránsito de la droga, para empezar a ser parte de los países que la producen. Así como la presencia de grupos del Cartel de Sinaloa (de México) que operan también en otros países vecinos como Perú.

Correa insistió tercamente en su posición, hasta el final. El sábado, en su tradicional enlace sabatino, deseó éxito a los jefes de Estado y de Gobierno que participaron en la VI Cumbre de las Américas en Colombia, pero volvió a rechazar que se realizara sin la presencia de Cuba.

“No hemos querido crearle problemas a nadie (…) ni tener protagonismo de nada (…) Nosotros actuamos en base a principios, no en base a intereses”, dijo el presidente en referencia a la ausencia de Ecuador en ese foro.

Añadió el jefe de Estado en el programa sabatino, que “no concebimos una Cumbre de las Américas sin un país americano como Cuba, sin tratar temas trascendentales como el bloqueo criminal a Cuba rechazado por las Naciones Unidas, por la mayoría de las naciones del planeta, o la colonización de las Islas Malvinas”, cuya soberanía es disputada entre Argentina y Reino Unido.

Correa ratificó que “Ecuador no volverá a ir a ninguna Cumbre de las Américas si un país americano es injustamente excluido, discriminado y apartado como es el caso de Cuba”.

El diario HOY reclamó por el “anacrónico bloqueo” a la isla caribeña Cuba, pero también señaló que “se debe presionar también por cambios en Cuba. Son hirientes anacronismos la dictadura de más de 50 años, un gobierno sin alternancia democrática, un sistema político con partido único, con restricción de las libertades, sin libertad de expresión ni de prensa, si separación ni independencia de los poderes y con graves violaciones a los derechos humanos”.

Mientras la prensa independiente deploraba la ausencia de Ecuador en la Cumbre, la gubernamental destacó en primera página a la llamada Cumbre de los pueblos, una reunión paralela sin mayor resonancia, donde flameó la bandera de Ecuador y se reconoció la soberanía argentina en Las Malvinas.

También el apoyo a la posición de Correa, por parte de un grupo de intelectuales como Adolfo Pérez Esquivel (Argentina), Pablo González Casanova (México) y Alessandra Riccio (Italia). Ellos firmaron un comunicado público donde remarcaron: “La decisión tomada por el presidente Rafael Correa de no asistir a la llamada Cumbre de las Américas, mientras se mantenga la práctica unilateral de excluir a Cuba, representa un acto de dignidad y consecuencia que compartimos y celebramos, al tiempo que convocamos a los demás presidentes a manifestar una congruencia del mismo nivel”.

Orlando Pérez, actual director del oficialista El Telégrafo y con un pasado que lo vincula al grupo subversivo Alfaro Vive Carajo (AFC) y a tres actos de terrorismo, opina que “el mayor fracaso de una Cumbre presidencial es no proponer una salida política, urgente, a las demandas más acuciantes de las sociedades y naciones que gobiernan. Y eso pasó en Cartagena, sin lugar a dudas”.

Desde su espacio de análisis en El Telégrafo (cada día más parecido al Granma, versión ecuatoriana) remata: “Lo ocurrido con la Cumbre de Cartagena le devuelve la razón al presidente Rafael Correa y sienta de nuevo un precedente: ahí lo que más importa es la foto oficial, una declaración ambigua, salvo porque ahora la nota la puso Shakira para beneplácito de la banalidad absoluta”.
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