Los creyentes de la Cuba que visita Francisco

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Bancos vacíos: misa en una iglesia católica de Sancti Spíritus, Cuba.

Bien visto por los cubanos y "comprensivo" para la religiosidad popular, el papa Francisco intentará recabar en Cuba para su Iglesia el entusiasmo que acaparan por ahora los cultos afrocubanos y evangélicos.

El diario The Washington Post observa en un reportaje fechado en La Habana que cuando el Papa número 266 de la Iglesia Católica llegue a Cuba este sábado 19 de septiembre, encontrará un país con profundas corrientes de espiritualidad, si bien canalizadas en gran parte al margen de la doctrina y los templos católicos.

El corresponsal del Post Nick Miroff cita una encuesta reciente según la cual sólo el 27% de los cubanos se identifican como católicos, la proporción más baja en América Latina.

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Creyentes de todas las religiones esperan al Papa en Cuba

Sin embargo, afirma el autor, en Cuba no se ha perdido el hambre de conectarse a algo más grande y más místico, y ciertamente menos ideologizado que la política cubana.

El animismo africano y el catolicismo se entremezclan en los altares de santería.

"Innumerables cubanos, que puede que no sean abiertamente religiosos o asistan a las iglesias, mantienen en sus casas pintorescos altares con velas, flores, frutas o pasteles. Son portales al mundo de los espíritus de la santería, cuyas deidades, los "orishas", llegaron a la isla siglos atrás con los esclavos de África occidental. Ellos continuaron adorando en secreto a sus espíritus ancestrales, mediante la estratagema de fusionarlos con los santos católicos", señala Miroff.

Pero el corresponsal apunta que el papa Francisco, el primero latinoamericano, no se sentirá extraño en ese contexto. El pontífice argentino "ha desconcertado a algunos observadores vaticanos, pero encantado a muchos fieles con su abrazo de las devociones populares", recuerda, incluidas las iconografías, las reliquias y los milagros que son tan esenciales para el catolicismo de mexicanos, brasileños y otros latinoamericanos.

Francisco, que sobrepone a todo lo demás su misión de evangelizar, puede ver en esta religiosidad elemental una oportunidad, dice Miroff y cita al párroco de la Iglesia de la Virgen de Regla, al otro lado de la bahía de La Habana, una de las más visitadas del país por su sincretismo con Yemayá, el orisha protector de las mujeres embarazadas, los pescadores y los balseros que arriesgan sus vidas intentando cruzar el estrecho de la Florida.

Según el sacerdote Roberto Betancourt, "El Papa es un hombre de este siglo, y en este siglo, hay que acercarse al mundo con comprensión".

Atractivo del evangelismo

Una comprensión que no existe para lo que llaman idolatría las pujantes iglesias evangélicas, el otro gran desafío que enfrenta, según MIroff, la Iglesia Católica en la isla.

Señala el autor que "como prelado latinoamericano, Francisco conoce de primera mano la pérdida permanente de seguidores que padece la Iglesia (Católica) ante el pentecostalismo y otros movimientos evangélicos, cuyos cultos y servicios incorporan guitarra eléctrica, batería y danzas para levantar a los fieles de sus asientos (y de sus cuerpos)".

Servicio en un templo cubano de las Asambleas de Dios (pentecostales).

El enviado del Post afirma que la misma tendencia opera en Cuba. "Aunque la Iglesia (Católica) ha conseguido una recuperación institucional significativa desde la histórica visita de Juan Pablo II en 1998, el catolicismo aquí ha ido perdiendo terreno ante los bulliciosos movimientos evangélicos que se extienden por la isla.

Miroff cita un ensayo de Andrew Chesnut, un erudito en materia de religiones de Virginia Commonwealth University: "El entusiasmo tanto por la santería como por el pentecostalismo, la forma más pujante del protestantismo en la isla y en toda América Latina, es mayor que por el catolicismo, que históricamente nunca ha sido muy dinámico en el Caribe".

"Consciente de esto, el carismático Papa, muy popular entre los cubanos, buscará generar, especialmente entre los jóvenes, el tipo de entusiasmo que se experimentó durante sus viajes a Brasil y América del Sur", anticipa el experto.

"Sin duda, grandes multitudes se movilizarán a lo largo de la isla para ver al primer Papa de América Latina", escribió Chestnut, "pero ese entusiasmo momentáneo ¿se traducirá en más feligreses sentados en los bancos?".