Sumario
- Raudel García Bringas, empresario cubano radicado en Estados Unidos, comercializa internet satelital en la isla desde hace más de tres años.
- En entrevista con Martí Noticias, explicó las posibilidades de acceso que brinda este servicio, las restricciones legales y los riesgos para quienes lo utilizan.
Un grupo de cubanos, hombres y mujeres, fue condenado recientemente a penas de entre cuatro y cinco años de prisión por integrar una presunta red dedicada a la comercialización ilegal de antenas Starlink en Santa Clara, pero ¿cómo funciona este servicio en Cuba y bajo qué restricciones?
Ante las dudas sobre este servicio de internet satelital en la isla, sus posibilidades de acceso, las restricciones legales y los riesgos para quienes lo utilizan, Martí Noticias consultó a un empresario estadounidense dedicado a ofrecer conexiones Starlink en Cuba.
El internet satelital gana espacio entre cubanos que necesitan conexiones estables para trabajar y mantener negocios en línea, aunque el costo de los equipos y las restricciones para introducirlos en la isla limitan su alcance, dijo el entrevistado.
Lee también
¿Qué hay detrás de las condenas a prisión por la venta de antenas Starlink en Cuba?Raudel García Bringas, propietario de KREY Networks & Communications y radicado en Estados Unidos, aseguró que su compañía ofrece servicios en Cuba desde hace más de tres años y cuenta con más de 300 clientes.
El empresario sostiene que tecnologías como Starlink ofrecen una alternativa a la infraestructura de ETECSA, la empresa estatal que controla las telecomunicaciones en el país. Su comercialización, sin embargo, enfrenta obstáculos relacionados con la importación de equipos y las autorizaciones para utilizarlos. Starlink no se vende de forma oficial en Cuba.
“Starlink revolucionó la internet satelital”, afirmó García Bringas, quien asegura que su compañía fue pionera en la comercialización de ese servicio en la isla.
Empleados a distancia y negocios en línea
Según García Bringas, una parte importante de sus clientes trabaja para empresas extranjeras y necesita una conexión estable para cumplir con sus obligaciones profesionales.
“Muchos de ellos están contratados con empresas fuera de Cuba y necesitan tener una comunicación seria, estable”, explicó.
Otros usuarios desarrollan actividades comerciales por internet, añadió. El empresario declinó identificar a sus clientes o precisar qué sectores predominan entre ellos, por razones de confidencialidad.
García Bringas afirmó que su compañía verifica las solicitudes para determinar si puede prestar el servicio conforme a las restricciones estadounidenses. Según explicó, no contrata con personas o entidades sujetas a sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC), ni con determinadas instituciones oficialistas cubanas.
Equipos de más de 1.000 dólares
El desembolso inicial constituye una de las principales barreras de acceso. García Bringas situó el precio de los equipos que comercializa en unos 1.000 dólares o más, un costo que atribuyó a las dificultades para introducirlos en Cuba.
“Nosotros no podemos entrarlo como se obtiene Starlink en España, o como se obtiene Starlink en Miami”, señaló.
A la compra del equipo se suma una tarifa mensual que, según el empresario, varía en función del servicio contratado.
“Los equipos cuestan 1,000 y algo, solo se pagan una vez. El servicio mensual se paga de acuerdo con las velocidades que se requieren para el servicio”, dijo.
La compañía también ofrece asistencia técnica, aseguró García Bringas, quien expresó su expectativa de que un cambio en las condiciones para operar en Cuba permita reducir los precios.
“Nosotros transmitimos a nuestros clientes no solamente garantías, sino también seguridad”, afirmó.
Ofertas en redes de Starlink para Cuba
Conexiones compartidas
El empresario explicó que una de las diferencias entre Starlink y los sistemas satelitales tradicionales es la altura a la que operan sus satélites.
Mientras los sistemas geoestacionarios se sitúan a unos 35.800 kilómetros de la Tierra, los de Starlink utilizan órbitas mucho más bajas (alrededor de 550 km). García Bringas atribuyó a esa diferencia la reducción de la latencia, el tiempo que tarda la información en viajar a través de la conexión.
Según su testimonio, el servicio puede utilizarse en distintas provincias cubanas, incluidas localidades del oriente y zonas montañosas, aunque el rendimiento depende de las condiciones de cada ubicación.
También afirmó que algunos clientes distribuyen la conexión entre grupos de hasta 50 o 60 personas mediante equipos adicionales que permiten administrar el tráfico y el ancho de banda.
Esa distribución requiere una red terrestre complementaria. Su alcance, explicó, depende de factores como la distancia y la existencia de una línea de visión entre los equipos.
García Bringas expresó preocupación por los anuncios de venta de antenas Starlink en grupos de compraventa y otras plataformas digitales en Cuba, y cuestionó que algunos vendedores publiquen sus teléfonos y ofrezcan abiertamente equipos y servicios pese a las restricciones que afectan a esta actividad.
“Yo llevo años en este campo y te puedo asegurar que esto no es normal”, sostuvo.
El empresario sugirió que algunas ofertas podrían estar vinculadas con las autoridades para identificar a compradores y vendedores. “Posiblemente muchas de esa gente son del régimen”, alertó.
Según dijo, las autoridades cubanas comenzaron a restringir las conexiones satelitales a medida que aumentó su utilización. García Bringas, cuya experiencia incluye sistemas empleados por representaciones diplomáticas, considera que los requisitos aduaneros y de autorización buscan limitar las comunicaciones que no dependen de la infraestructura estatal.
Acceso y privacidad
García Bringas sostuvo que Starlink permite acceder a sitios web sin los filtros que atribuye a ETECSA. También aseguró que las autoridades cubanas carecen de tecnología para detectar o geolocalizar directamente las antenas.
El uso de una conexión satelital tampoco garantiza por sí solo el anonimato o la privacidad: la seguridad depende además de los dispositivos, la configuración de la red y los servicios utilizados.
El empresario prevé que la demanda de internet satelital seguirá creciendo en Cuba entre quienes trabajan en línea o mantienen negocios con el exterior. Por ahora, el servicio que describe sigue condicionado por el costo de los equipos, las cuotas mensuales y las restricciones para introducirlos y utilizarlos en la isla.