El laureado escritor nicaraguense Sergio Ramírez dijo este jueves que la carta firmada de manera unánime por los expresidentes de Costa Rica, en la que solicitan a la Asamblea Nacional que se le declare Ciudadano de Honor y titular de la nacionalidad costarricense lo honra y lo conmueve.
La orden de detención emitida contra el escritor Ramírez, quien fuera vicepresidente en el anterior Gobierno de Daniel Ortega y quien debió acudir al exilio el pasado mes de junio por criticar fuertemente las acciones de quien fuera su compañero en el comunista Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, ha llevado a muestras internacionales de solidariad con el Premio Cervantes de las Letras 2017.
La Fiscalía de Nicaragua lo acusó hece dos semanas de “realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia”, y ordenó su captura y el allanamiento de su residencia en Managua.
“Es lo más duro a lo que alguien puede ser sometido. Saber que no puede volver a su país. Saber que tiene esas puertas cerradas por la mano de una dictadura enemiga de los libros”, afirmó el Premio Cervantes.
Antes de ser acusado por la fiscalía de Nicaragua de “incitar al odio”, ya estaba retenido en la aduana de Nicaragua el libro “Tongolele no sabía bailar”, del escritor y exvicepresidente Ramírez.
La medida, según Ramírez, fue ordenada por el gobierno de Ortega debido a que el libro ha despertado la curiosidad de los nicaragüenses por su contenido. El escritor sostiene que le exigieron a la editorial que presentara un resumen de la novela, en medio de la preocupación de que el texto pudo haber "llegado a límites nunca antes vistos”.
Ramírez lo describe como “una represión a su libertad de creación literaria” y a su vez una violación al convenio mundial sobre los libros firmado por Nicaragua en la UNESCO.