Sumario
- Hay viajes que sirven para anunciar una política exterior y otros que sirven para mostrarla en funcionamiento. El recorrido de Marco Rubio por Colombia, Ecuador y Perú pertenece más a la segunda categoría.
La gira de Marco Rubio por Colombia, Ecuador y Perú terminó esta semana, pero su verdadero significado va más allá de los anuncios que dejó en cada país. Lo que empieza a tomar forma es una nueva manera, muy efectiva, de relacionarse con América Latina desde la administración de Donald Trump y así se ve aquí en Washington.
El mensaje de Rubio fue directo, y eso es innegable: Estados Unidos quiere socios más fuertes en seguridad, más cooperación en la lucha contra el narcotráfico y relaciones económicas más estrechas. Y Washington está dispuesto a aportar dinero, equipos, inteligencia y respaldo político a los gobiernos que quieran avanzar en esa dirección, por ejemplo con la iniciativa Escudo de las Américas.
Een Colombia, Rubio encontró un gobierno dispuesto a reconstruir una relación de seguridad con Estados Unidos después de años de una tensa relación con la administración de Gustavo Petro. Bogotá busca recuperar acceso a tecnología, inteligencia y equipos estadounidenses para enfrentar a las organizaciones criminales, mientras Washington ve a Colombia como un socio fundamental para su nueva estrategia regional.
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EEUU y Colombia firman acuerdos sobre minerales críticos y energía nuclear civilEn Ecuador, la apuesta fue todavía más concreta. Rubio anunció que solicitará 45 millones de dólares adicionales para seguridad y nuevos equipos destinados a apoyar al gobierno de Daniel Noboa en su lucha contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico. Estados Unidos también designó a Los Tiguerones como organización terrorista extranjera.
La lógica de la Casa Blanca es sencilla: Washington está dispuesto a ayudar, pero espera que sus socios también asuman responsabilidades, como era de esperarse.
Ese enfoque encaja con una de las principales ideas de Trump en política exterior: Estados Unidos no tiene por qué cargar solo con los problemas de otros países, pero sí puede fortalecer a gobiernos que estén dispuestos a enfrentarlos. La visita a Perú mostró que la estrategia va más allá de la seguridad.
Lima se incorporó al Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por Washington para coordinar esfuerzos contra el crimen organizado y el narcotráfico. Al mismo tiempo, Rubio buscó ampliar los vínculos económicos con Perú.
Seguridad, acceso al mercado estadounidense, tecnología, energía e inversión son herramientas que Washington puede utilizar para reconstruir esa influencia.
Por eso la gira de Rubio importa más por el patrón que deja que por cada anuncio individual.
Colombia vuelve a acercarse a Washington en materia de seguridad. Ecuador profundiza una cooperación que ya es uno de los ejemplos más estrechos de la región. La gira deja, en definitiva, una señal clara desde Washington: América Latina vuelve a ocupar un lugar prioritario en la política exterior de Trump.