Sumario
- El régimen cubano autorizó en Santa Clara la primera casa de cambio privada, bajo control del Banco Central de Cuba (BCC).
- El negocio opera como una Mipyme y vende y compra varias divisas, entre ellas USD, euros, pesos mexicanos, dólares canadienses y rublos, y prevé operar con criptomonedas en los próximos días.
- La casa de cambio reporta sus operaciones diariamente al BCC, dijo a Martí Noticias su propietario, Arnel Matos.
El régimen cubano autorizó en Santa Clara la primera casa de cambio privada en la isla, un proyecto piloto del Banco Central de Cuba (BCC), en un mercado cambiario que durante décadas se ha mantenido bajo el control exclusivo del Estado.
En entrevista exclusiva para Martí Noticias, Arnel Matos, uno de los propietarios del establecimiento, ofreció detalles sobre el funcionamiento del negocio, las divisas con las que operan, las tasas de cambio y los mecanismos de control fijados por las autoridades.
Estructura y origen del negocio
Matos posee el 70% de las acciones. A la pregunta de Martí Noticias de si el 30% restante pertenecía al Estado cubano, el empresario respondió que no. Matos explicó que el negocio funciona bajo la estructura de una micro, pequeña o mediana empresa (Mipyme), con otro socio privado.
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Entrevista a Arnel Matos propietario Casa de Cambio privada Santa Clara
La entidad se encuentra ubicada en la calle Tristá, entre Carretera Central y Ciclón, en las proximidades de la sede territorial de CADECA, la casa de cambio estatal.
Matos explicó que presentó una propuesta a las autoridades locales y nacionales para crear una casa de cambio piloto que, de resultar exitosa, podría extenderse a otras regiones del país.
Añadió que el proyecto comenzó a elaborarse hace alrededor de cinco meses, con el asesoramiento de una doctora en Ciencias Económicas. Tras presentar el plan y realizar los estudios correspondientes, la casa de cambio privada inició sus operaciones oficialmente el pasado 31 de agosto.
Tasas de cambio y divisas en circulación
Las tasas de cambio del establecimiento no las fija el mercado informal. Según indicó Matos, los precios se establecen con un porcentaje por encima de la tasa oficial del Banco Central de Cuba, autorizado por la propia institución bancaria.
El local compra y vende varias monedas internacionales, entre ellas dólares estadounidenses (USD), euros, pesos mexicanos, dólares canadienses y rublos rusos. El empresario confirmó que en los próximos días la entidad comenzará a realizar operaciones con criptomonedas.
En cuanto a las tarifas vigentes al momento de la entrevista, el dólar estadounidense se compraba a 710 pesos cubanos y se vendía a 730 pesos mediante transferencia bancaria. Matos señaló que este valor se ubica por debajo de la tasa del mercado informal, donde el dólar en transferencia alcanza los 950 pesos.
Límites de compraventa y control de capitales
Respecto a las operaciones de los clientes, la entidad no establece límites para la compra de divisas por parte de la población; sin embargo, sí existen límites regulados para la venta de divisas:
Personas naturales: Deben presentar una justificación del origen y destino del dinero que desean adquirir.
Personas jurídicas (Mipymes y TCP): Deben entregar la documentación legal de la empresa y justificar la compra mediante la oferta de un proveedor extranjero o nacional que certifique el uso de los fondos.
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Economista aterriza el verdadero escenario más allá de los planes de la reforma bancaria en CubaMatos explicó que estas medidas se exigen para evitar el "blanqueo de capitales" y prevenir "operaciones fraudulentas", y que toda la actividad financiera del establecimiento se informa diariamente al Banco Central de Cuba.
El establecimiento se encuentra ubicado en un espacio comercial en Santa Clara donde Matos ha desarrollado diversos emprendimientos a lo largo del tiempo, incluyendo cafeterías, restaurantes, bares y pizzerías. El empresario cuenta además con almacenes de venta mayorista.
Reportes de la prensa independiente y analistas señalan que la apertura de este operador no estatal ocurre en medio de una profunda devaluación del peso cubano, un desabastecimiento generalizado de divisas en las bancas estatales y una elevada inflación.