Sumario
- Desde la cárcel La Veguita, la activista Ana Ibis Tristá Padilla acusó a la Seguridad del Estado de coaccionar a los magistrados para revocar una sentencia previa que la absolvía por falta de pruebas.
La presa política Ana Ibis Tristá Padilla denunció la falta de garantías en su proceso judicial, "manipulado por la Seguridad del Estado". Asimismo, cuestionó al sistema de tribunales y a los jueces implicados en confirmar una condena basada únicamente en declaraciones del aparato represivo, sin pruebas que respaldaran los cargos.
En una llamada desde la cárcel de mujeres La Veguita, grabada y enviada a Martí Noticias, la joven de 37 años acusó a la policía política de coaccionar a los magistrados del Tribunal Supremo y a los del Tribunal Provincial de Santiago de Cuba, conformado por Ileana Gómez Guerra, Alina del Fátima Santana, María de los Ángeles Palacio Batista y Marlenis Martínez, los cuales "en el acto del juicio me absolvieron por falta de pruebas y luego se vieron amenazados para que se retractaran de su sentencia".
La activista fue sancionada a 14 años de privación de libertad por los delitos de propaganda contra el orden constitucional y otros actos contra la Seguridad del Estado. La Fiscalía le atribuyó la organización de una manifestación pacífica en la capital tunera que no se llegó a realizar, así como la colocación de carteles antigubernamentales y la fabricación de artefactos incendiarios.
La condena a Tristá Padilla, y otros encausados, fueron dictadas tras la anulación de una sentencia absolutoria previa.
"Hoy me declaro inocente, pero estoy feliz de lo que soy. Estoy contenta en el sentido de que a mí nadie me va a callar. Mi caso, una vez más demuestra que Cuba es un estado fallido en todos los aspectos, que las injusticias continúan y continuarán", apuntó Tristá.
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Prisionera política acusa a Seguridad del Estado de coaccionar a jueces para instrumentar su condena
Aseguró que el gobierno cubano la condenó sin pruebas reales en su juicio. Exigió saber dónde están los derechos humanos en la isla y afirmó que la promesa oficial de no juzgar a nadie sin evidencia es una mentira. También lamentó que algunos cubanos todavía crean que el país va por buen camino.
"Doy mi testimonio para que Cuba y el mundo también vean las injusticias que cometen con los ciudadanos que piensan diferente al gobierno. Nosotros, la oposición, estamos condenados a morir recluidos en prisión, pero no estamos muertos y menos callados, estoy firme con más fuerza que nunca, con la convicción de que el cambio va a llegar y que, como yo, mis hermanos podrán ser libres un día", indicó.
"A todos, lo mismo fuera que dentro del país, que se preocupan por mi situación actual, no dejen, por favor, que mi voz sea opacada o que sea olvidada. Dios nos ayude y todo sea conforme a su voluntad".
La activista también advirtió sobre las peligrosas condiciones en los centros penitenciarios, donde la vida de los reclusos carece de valor. Según su testimonio, los presos políticos de menor visibilidad mediática sufren constantes malos tratos, incluso por parte de los propios internos.
"Dentro de una prisión, un preso político que no es famoso es humillado, pisoteado, maltratado incluso por nuestros propios compañeros", enfatizó.