A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:
El presidente Donald Trump se reunió con líderes de Dinamarca y Groenlandia para firmar un acuerdo sin precedentes que otorga a Estados Unidos un control duradero sobre los intereses de seguridad en Groenlandia.
Este acuerdo histórico —que no supone ningún costo para los contribuyentes estadounidenses— garantiza para siempre a Estados Unidos la capacidad de defender el continente, incluye derechos de establecimiento de bases permanentes y prohíbe a cualquier adversario de EEUU establecer una base, una presencia militar o realizar inversiones sensibles sin la aprobación de Estados Unidos.
El presidente Trump declaró que el acuerdo relativo a la frontera norte de América del Norte, firmado el 22 de septiembre, asegura "la vasta y estratégicamente vital extensión de tierra conocida como Groenlandia. Este acuerdo... otorga a Estados Unidos el control permanente sobre la seguridad y todas las demás necesidades en ese territorio. Tendremos plena capacidad para hacer lo necesario a fin de defender el continente americano".
El acuerdo señala los derechos y obligaciones derivados del Tratado del Atlántico Norte de 1949 y reconoce que Groenlandia, a través del Reino de Dinamarca, ha formado parte de la OTAN desde entonces.
Asimismo, recuerda "la larga historia de cooperación entre las Partes, basada en su profundo respeto por la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, así como los más de ochenta años de estrecha cooperación en materia de defensa entre ellas, lo cual ha contribuido a fortalecer la seguridad y la estabilidad de Estados Unidos, Groenlandia y el resto de la zona del Tratado del Atlántico Norte".
El documento reafirma "la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca" y reconoce "que el pueblo de Groenlandia constituye un pueblo, conforme al derecho internacional, con derecho a la libre determinación".
El acuerdo reconoce "las contribuciones históricas y continuas —e indispensables— de Estados Unidos a la seguridad y defensa de Groenlandia y del resto de la zona del Tratado del Atlántico Norte, incluidos los importantes sacrificios y los miles de millones de dólares invertidos a lo largo de la mayor parte de un siglo, desde antes de la Segunda Guerra Mundial y la creación de la OTAN, así como el papel insustituible que desempeñan las fuerzas armadas estadounidenses en la defensa del territorio de Groenlandia, tanto en el presente como en el futuro".
También reconoce "la reapertura del consulado de Estados Unidos en Nuuk y las contribuciones estadounidenses a la cooperación e intercambios científicos y educativos mutuos, a la cooperación en materia de minerales, a la colaboración en el desarrollo económico y la promoción empresarial, y a las asociaciones culturales y locales con Groenlandia".
"Groenlandia formará parte para siempre de la zona de defensa estratégica de Norteamérica, manteniéndose a cualquier adversario fuera de ella y de sus alrededores. Este acuerdo aborda de manera permanente y total nuestras preocupaciones de seguridad nacional en relación con Groenlandia", declaró el secretario de Estado Marco Rubio.