No hay tiempo que perder para evitar una hambruna en Sudán

Un residente de Omdurman transporta agua en un recipiente mientras se dirige a casa con sus hijos.

Sumario

  • EEUU y otros 30 países han lanzado un llamamiento urgente para frenar el riesgo de hambruna en Sudán, donde 19,5 millones de personas afrontan inseguridad alimentaria aguda en medio de la guerra, el desplazamiento masivo y la obstrucción de la ayuda humanitaria.

A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:

Estados Unidos se ha unido a la Unión Europea, a los gobiernos de Canadá y Australia, y a otras muchas naciones europeas para lanzar un llamamiento urgente a la acción con el fin de evitar una hambruna en Sudán, donde se estima que 19,5 millones de personas padecen niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda.

"No hay tiempo que perder para salvar vidas y evitar una hambruna", señala una declaración conjunta suscrita por los gobiernos de Estados Unidos y otros 30 Estados. El documento identifica el conflicto como el principal factor desencadenante de la crisis. La guerra entre el gobierno sudanés y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido ha provocado el desplazamiento de más de 14 millones de personas. Las comunidades sudanesas han sufrido violencia sexual, masacres y limpieza étnica. La violencia ha dañado infraestructuras críticas y ha interrumpido la prestación de servicios sanitarios, la producción de alimentos, las cadenas de suministro y el funcionamiento de los mercados.

"La situación se ve agravada por la obstrucción sistemática de la ayuda y por los efectos del fenómeno de El Niño, que ha provocado una disminución de las precipitaciones y una mayor sequía en más de la mitad del territorio sudanés", afirma la declaración conjunta. En ella se insta a las partes en conflicto a "eliminar todos los obstáculos a la asistencia humanitaria, permitir y facilitar un acceso humanitario pleno, seguro, rápido y sin trabas, y proteger al personal humanitario".

El texto detalla medidas específicas, como garantizar el acceso de las operaciones humanitarias a Darfur —ya sea a través de las líneas de frente, desde el extranjero o por vía aérea— y reducir la burocracia y los problemas de autorización que afectan al personal humanitario. Asimismo, pide a las partes que se abstengan de atacar infraestructuras civiles —incluidos los sistemas agrícolas y alimentarios— y que refuercen la coordinación civil-militar para garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios.

La declaración conjunta insta a los miembros de la comunidad internacional a aumentar urgentemente la financiación para responder a las crecientes necesidades y a respaldar los esfuerzos destinados a garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.

"Debemos actuar juntos y sin demora para evitar una hambruna, apoyando la temporada de cultivos de invierno y fortaleciendo las respuestas lideradas a nivel local", concluye la declaración conjunta. "El alarmante y creciente riesgo de hambruna en Sudán demuestra la urgencia de lograr una tregua humanitaria, el primer paso hacia una paz duradera", escribió en X Massad Boulos, asesor principal de Estados Unidos para asuntos árabes y africanos. "El pueblo sudanés merece un acceso humanitario sin trabas y la oportunidad de participar en un proceso político que conduzca a la paz en un Sudán unificado".

"Estados Unidos y el presidente Trump están preparados para apoyar un plan de paz", afirmó en un comunicado Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado. "El pueblo sudanés está listo para participar en un diálogo civil significativo. Con socios comprometidos, podemos lograr la paz en Sudán".